Los piqueteros volvieron a amenazar ayer en las calles de la Capital Federal, cada vez con menos gente y con mayor violencia. Como se ve en la foto, los activistas, liderados por el diputado bonaerense Luis D'Elía -piquetero con fueros que lo protegen de la Policía-, portaron palos y otros elementos contundentes, en una demostración de gran agresividad. Protestaron contra la misión del Fondo e inclusive se mostraron desafiantes en la puerta del mismo hotel del barrio de Retiro donde se alojan John Thornton y el resto de la comitiva. Después de cortar los principales accesos a la Ciudad, marcharon hasta Plaza de Mayo con la adhesión de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que reúne a gremialistas combativos otrora simpatizantes del malogrado Carlos Chacho Alvarez y ahora cercanos a la arista Elisa Carrió. Preocupante.
Los piqueteros al mando de Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la CTA y los gremios estatales de Víctor de Gennaro, además de los docentes de Marta Maffei (CTERA), lograron reunir ayer magros 8.000 manifestantes en la Plaza de Mayo según la Policía Federal -el doble de los que juntó el camionero Hugo Moyano en su última convocatoria-, lo que provocó un caos vehicular en el centro porteño.
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Las columnas provenientes de La Matanza, donde tienen su plaza fuerte Alderete y el diputado provincial por el Polo Social D'Elía, y también de zonas del sur del Gran Buenos Aires, como Burzaco y Berazategui, marcharan en actitud amenazante, portando en su mayor parte palos.
El mayor peso de la caótica demostración recayó en el Movimiento de Piqueteros, y en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Aunque éstos habían anticipado que no se iban a producir bloqueos en las calles, la Policía debió esforzarse para desatar los atascos creados en el tránsito en los puntos de la Ciudad por los que pasó la manifestación.
Lanzados en campaña electoral, la mayoría de los vociferantes discursos pronunciados en el acto central se refirió a diagnósticos sobre los males de la población, como el aumento de los índices de la pobreza y el desempleo. Los oradores, Maffei y Luis D'Elía, culparon por esta situación a las políticas neoliberales y a las exigencias del FMI, aunque no consiguieron enfervorizar a sus oyentes, preocupados por algo más simple, como la falta de trabajo.
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