23 de enero 2003 - 00:00

Confirman encuentro entre Duhalde-Krueger en Davos

Davos, Suiza - Eduardo Duhalde buscará darle algún sentido -más allá del publicitario y turístico al viaje que inicia hoy por 72 horas a esta estación de esquí -convertida por un instante en salón VIP de empresarios y funcionarios-con el encuentro que mantendrá el sábado por la mañana con quien cree ha sido su principal adversario en el frente externo, la número 2 del FMI Anne Krueger.

La cita que le lograron ayer a última hora funcionarios de segunda línea del Banco Central sin participación del embajador en Washington Eduardo Amadeo, tiene según le dijo el Presidente a algunos de los acompañantes un propósito pacificador. «Esto es un acuerdo, no una pelea, la Argentina va a trabajar en serio para cumplir lo que se ha escrito y no queremos aparecer triunfalistas», versa el discurso que han preparado sus voceros para que Duhalde recite cuando salga de la reunión en el hotel Belvedere. Si se tiene en cuenta la irresistible manía de Duhalde de decir directamente lo contrario de lo que piensa, es esperable que el encuentro con Krueger, a quien le verá la cara por primera vez -sí han tenido largas y ríspidas charlas por teléfono, pero nunca en persona-, termine gozándola como la derrotada en esa puja con el FMI. Si eso ocurre, será a 24 horas de la reunión del directorio del Fondo en Washington, previsto para mañana, en el cual se aprobará la carta de intención ya acordada en los niveles técnicos y que viene recibiendo críticas afuera del país desde que se conoció porque no fuerza al gobierno a realizar las reformas que el propio organismo le exige en situaciones similares a otros estados.

•Demora

El seminario sobre reestructuración de la deuda soberana que en estas horas distrae a todos los funcionarios del FMI en sede del organismo en Washington demoró la reunión del board hasta mañana y ha creado un clima poco simpático para la Argentina que a Duhalde le convendría ayudar a disipar en su encuentro con Krueger del viernes. ¿Querrá hacerlo Duhalde, que viene acá en realidad como quien quiere mostrar el último modelo del «justicialista», aquél auto forjado empeñosamente por la industria «flor de ceibo» y que aspiraba a competir con los Ferrari y Porsche de la época? A ese lucimiento sirvió el veto a que se subiera al avión nadie que pudiera ensombrecer el paseo de Duhalde por estas colinas que hicieron famosa a Heidi (y a su abuelito). Bajó del avión a Roberto Lavagna, a quien lo quiere en Buenos Aires mañana monitoreando la reunión del directorio del FMI en Washington. Le ordenó a Carlos Ruckauf que se fuera a los Estados Unidos -país en donde el canciller virtualmente vive y donde volvió a ser abuelo hace unas semanas-a seguir desde allí la previa al ataque que prepara George W. Bush sobre Irak. También bajó del Tango 01 a su esposa Chiche Duhalde, quien será representada por el verdadero pulmón social del gobierno, el ministro de Salud Ginés González García. Y no es broma, ya que los fondos con que cuenta el gobierno para acción social procedentes de los organismos internacionales circulan en su mayoría bajo el amparo de programas del ministerio de González García. Si este funcionario está cerca significa que está asegurada la plata de los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, por más que el Presidente diga que no se usa dinero externo con esa finalidad. El resto son voceros que tienen que asegurarle la bocina más clara para los diarios del fin de semana.

Para eso sirve bien un repaso de la agenda no oficial que tiene el Presidente desde mañana aquí. Lo más importante de la llegada es una cena mañana con «periodistas y líderes de medios de prensa». Curiosa manía léxica tiene este gobierno, que pasea a su presidente entre «líderes» parlamentarios, «líderes» de la prensa, «líderes» sindicales. Los espera en el hotel Rinaldi y tendrá oportunidad de explicar a esos líderes cómo su gobierno ha logrado el más eficaz amparo para las empresas «culturales» mediante el uso del dinero público. En la mañana del sábado, tempranísimo -7.15, plena noche, grados bajo cero-algunos esperan al Presidente en el desayuno «Argentina Outlook», organizado en el hotel Schwinzerhof por las autoridades del World Economic Forum para que empresarios argentinos le expliquen a sus pares del mundo las razones del default argentino. No está cerrada la lista de asistentes criollos, pero se confirma la de Carlos Bulgheroni (que viene presentando presidentes argentinos en Davos desde hace años) y la de un moderador sui generis. Es el venezolano, pero con casa en Harvard Ricardo Haussman, uno de los promotores de la devaluación y la pesificación y hoy uno de los críticos más crudos de la economía duhaldista.

La visita de Duhalde tiene sombras de sobra. Primero que coincide con la verdadera estrella de la región, Lula Da Silva, a quien todos quieren ver y que, a diferencia del presidente argentino, sí figura en los programas oficiales. La cumbre de Davos no es más que una sala VIP que quiere funcionar como plataforma para que la gente se encuentre y charle en los pasillos. Los visitantes quieren ver a los exitosos -por eso vienen los CEO de las principales empresas del mundo, encabezados por Bill Gates-, a los que le fue bien -por eso estará también Bill Clinton-, o a los que son una promesa, como Lula. Para colmo Duhalde dejó en Buenos Aires a su gabinete, que son la gente que le podrían facilitar esa diplomacia de pasillo a la que se entregan los mandatarios que vienen acá en el tiempo que les deja libre la fondue y la visita a los cómodos spa de los hoteles.

Este Duhalde que no habla inglés, rodeado de voceros y con un Ginés García con agenda propia, se salva sólo porque se verá en dudosa misión de paz con Krueger, la que no quería el acuerdo con la Argentina para convertir al país en el conejillo de indias del soñado sistema de las quiebras soberanas -según la versión de Lavagna-. Los demás compromisos del Presidente son con el grupo informal de «líderes» mundiales (el IGWELL, según la sigla en inglés), algo que se parece mucho a los fogones que funcionan en paralelo al escenario mayor de la plaza Próspero Molina del Festival de Cosquín. Se trata de una peña a la que van algunos mandatarios latinoamericanos y que honrará desde ya la principal estrella. El promotor es José Figueres, ex presidente de Costa Rica y que tiene un puesto clave en la fundación que organiza el Foro de Davos (director ejecutivo) y que ha asegurado la presencia de Duhalde en el hotel Belvedere (el principal de esta ciudad) y un discurso de 7 minutos del Presidente en una mesa de cierre el domingo próximo. Allí Duhalde sintetizará su pensamiento sobre la globalización que descubrió cuando ya era presidente («Globalization at a Crossroads», La Globalización en una Encrucijada», es el tema); será en el mismo momento cuando golpeen a las puertas de esta ciudad los piquetes que amenazan con ocupar Davos en esa jornada. Los convoca la autodenominada Alianza de Olten, un grupo que reclama el derecho de manifestarse en contra de la globalización en la propia villa y cuando esté reunido el plenario donde tiene que hablar Duhalde.

•Enrejado

Estos piqueteros tienen amedrentada a la organización de la cumbre, al punto de que se terminó hoy de construir un enrejado en torno a la estación de trenes, una pacífica construcción que usan los esquiadores que eligen este lugar para sus vacaciones y que conviven con globalizadores y globalífobos -se los ve caminar entre ellos eludiendo los encontronazos para no golpearlos con sus esquíes-. Ese clima de pelea, sumado a la preocupación de todos los asistentes por el clima de guerra mundial que proyecta el conflicto con Irak, ha moderado mucho la estridencia de esta cumbre. Por ejemplo, se suspendió la fastuosa cena de cierre del sábado, a la que solían concurrir además de presidentes y empresarios top, un seleccionado de celebridades, entre ellas Naomi Campbell (suspendió el viaje) o el escritor Pablo Coelho -viene esta vez como comparsa de Lula-, aunque es una figura que todos los años es invitada a participar del foro. Ese retablo de un Duhalde encerrado con los globalizadores que lo protegen de piqueteros antiglobalización alimenta otra de las imágenes confusas en es tan pródigo el Presidente. A la misma hora sus socios y aliados políticos de la Argentina estarán todos, encabezados por Aníbal Ibarra, en ese anti-Davos que es el Foro Social de San Pablo que se reúne en Porto Alegre. En realidad el Duhalde íntimo hubiera preferido estar en Porto Alegre para señalarlo con el dedo a este Lula que salió de aquel Foro tercermundista y ahora es estrella del salón VIP del Primer Mundo. Clásica duda de guapos bonaerenses que a la hora de compadrear se equivocan de festejo.

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