No hubo una comunicación oficial, pero el gobierno instruyó ayer a los jefes de bloque peronistas para que estén listos para convocar una reunión de ambas Cámaras del Congreso para ratificar lo actuado. Se quiere preparar una imagen de fortaleza política.
El Congreso se movió ayer sólo para recibir noticias desde la residencia de Olivos y Casa de Gobierno sobre la marcha de las negociaciones de último momento con el FMI. Desde temprano, el gobierno pidió que los jefes de bloque se mantuvieran atentos ante la necesidad de hacer una convocatoria a todos los diputados para ensayar un acto de apoyo parlamentario, si finalmente se decidía no pagar al Fondo. De esa forma, las sesiones especiales que no se hicieron finalmente para apoyar la estrategia de negociación de Néstor Kirchner frente a los acreedores podrían convertirse en una Asamblea Legislativa en apoyo al gobierno en caso de declararse el default.
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El más activo ayer fue José María Díaz Bancalari, que se movió entre su despacho y el de Eduardo Camaño. Finalmente, todos se concentraron en la Presidencia de Diputados en espera de noticias y comenzando a preparar escenarios alternativos para el caso de una declaración de default con los organismos.
Se confirmaba, mientras tanto, que mañana Alberto Fernández visitará la bancada oficialista para continuar dando explicacionessobre la estrategia del gobiernoen el manejo de la deuda y otros temas a agenda abierta, algo similar a lo que hizo Roberto Lavagna hace una semana.
Pero nadie le daba demasiada importancia ayer a ese acto, pendientes todos de las noticias sobre el posible default.
Para pasar el tiempo, Díaz Bancalari hacía declaraciones sobre el tema tratando de mantener el buen ánimo en los pasillos del Palacio: «El gobierno sobrecumplió las metas con el Fondo, si el Fondo cumple, no hay problema. Nosotros le hemos mostrado al Presidente el respaldo, el Congreso apoya incondicionalmente cómo se llevan las negociaciones», decía.
• Irresponsabilidad
Pero lo que para el PJ era casi una bandera de campaña, para otros diputados resultaba una irresponsabilidad. El salteño Ricardo Gómez Diez se manifestó a favor de que el gobierno pague el compromiso sin que medie una comunicación previa del Fondo. «Se va a acentuar el aislamiento de la Argentina si no se paga», advirtió Gómez Diez.
Desde el radicalismo había más apatía. El mendocino Roberto Iglesias, ex gobernador y conocedor de cómo se negocia deuda por haberlo hecho en su provincia, fue cauto y no compró ninguna de las versiones oficiales: «Yo quiero creer que son los tires y aflojes de toda negociación, que ambas partes están trabajando con seriedad, que se tiene que llegar a un acuerdo.A mí me parece que no está mal que la Argentina mantenga una postura firme», señaló.
Los duhaldistas tampoco adhirieron inmediatamente a la dureza del planteo del gobierno. Hilda González de Duhalde, por ejemplo, prefirió la diplomacia: «Tendremos que esperar la decisión del gobierno nacional.Yo creo que no van a tirar tanto del hilo. Va a ser duro, va a ser doloroso, pero creo que se va a llegar a un acuerdo».
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