4 de diciembre 2001 - 00:00

Consenso de "afuera hacia adentro": proponen a Menem desde el Consejo Empresario

Para algunos que ven más allá de las apariencias, la reunión de ayer de Carlos Menem con la cúpula del Consejo Empresario Argentino tuvo un significado especial. Sobre todo, por el carácter institucional del encuentro: Menem los recibió en su departamento de La Lucila como titular del PJ y los cuatro representantes lo hicieron como delegados de la institución empresaria (también participó, como ladero del ex mandatario, su asesor Jorge Castro). Duró más de una hora y media, hubo medialunas y café y, en la despedida, Menem les obsequió un libro dedicado («El camino de la victoria») que presentará la próxima semana con partes sustanciales de sus últimos discursos (incluye también un plan de gobierno).

No era ese premio lo que habían ido a buscar los empresarios, el ex banquero Enrique Ruete Aguirre; el CEO del Bank Boston y vice de ABA, Manuel Sacerdote; el titular de Unilever, Luis Castro; y el responsable de Grimoldi, Alberto Grimoldi. Ellos le habían reclamado la entrevista hace 4 días con objeto de dialogar sobre la crisis económica y política de la Argentina. También, parece, le hicieron más de una proposición.

Como se sabe, el Consejo Empresario auspició hace una quincena una solicitada con otras agrupaciones que pretendía un acuerdo general a favor de la convertibilidad y del déficit cero. También entonces, esa iniciativa no prosperó debidamente porque otras entidades del Grupo Productivo (caso UIA y CAC) no compartían el «uno a uno» sin un empalme con el real (o con la aplicación de altos aranceles) y desconfiaban del déficit cero (al que prefieren denominar «equilibrio fiscal») como objetivo si antes no se lograba la reactivación. El cuarteto de ayer en La Lucila insiste con su idea y buscaron afinidad en Menem, quien para nada rechaza esos fundamentos.

• Conveniencia

Pero este consenso, aunque en algún momento se anotó el gobierno, como se sabe no logró adhesiones suficientes. Por falta de iniciativa o de conducción, se convino en el encuentro, de ahí que -fundamentalmente Grimoldi-planteara la conveniencia de gestar una concertación desde afuera hacia adentro. O sea, que políticos y empresarios conjugaran una propuesta única y, luego, se la acercaran al gobierno para que éste la suscribiera. A Menem no le disgustó el convite. Final-mente, quedaron en volver a encontrarse, si era preciso con otras entidades empresarias. No es contra nadie, más bien a favor de la estabilidad. Sobre las últimas medidas casi ni se conversó: se consideraban inevitables, pero de precaria duración.

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