El gobierno acordará con gobernadores de la UCR el cierre definitivo del juicio político a la Corte Suprema, previsto para mañana en Diputados. Dentro de algo más de 24 horas, el oficialismo intentará tratar sobre tablas el dictamen de acusación contra los 9 ministros y rechazarlo en el recinto, mientras que el grueso de los radicales, el ARI de Elisa Carrió, frepasistas, la izquierda en general y disidentes del PJ largarán la sesión con la premisa de devolver el despacho a la Comisión de Juicio Político.
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En el aspecto formal, Jorge Matzkin conferenciará esta tarde con Pablo Verani (Río Negro), José Luis Lizurume (Chubut), Angel Rozas (Chaco), Oscar Castillo (Catamarca) y Roberto Iglesias (Mendoza) sobre fondos coparticipables y temas económico-financieros, aunque abordará fuera de libreto el proceso al máximo tribunal. Eduardo Camaño ya le preparó el terreno al ministro del Interior: en secreto, la semana pasada recibió al mandatario mendocino en la presidencia de la Cámara baja. Iglesias, que siempre encabezó el ala más conciliadora de su partido en esta materia, habría estado de acuerdo en facilitar la votación que necesita el duhaldismo para clausurar el principal foco de conflicto con el Poder Judicial.
Antes que Iglesias, Horacio Pernasetti había subrayado delante de Camaño la voluntad del bloque UCR de dar quórum para considerar, en primera instancia, el regreso del dictamen con los cargos a la comisión. Y, en caso de fracasar esta moción, aceptar que se hiciera votar una preferencia para la semana próxima (hipótesis de mínima que pretendía el oficialismo). El PJ subió la apuesta y ahora apunta directamente a voltear el enjuiciamiento ipso facto, sin más dilaciones, mañana mismo.
•Abstenciones
En ese sentido, los peronistas esperan que el gobernador de Mendoza ayude a promover algunas abstenciones en la principal bancada opositora, de manera tal de boicotear la primera opción a tratar: que vuelva la acusación a Juicio Político. Si la colaboración se hiciera efectiva, quedaría expedita la posibilidad de analizar sobre tablas el rechazo del proceso contra Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Gustavo Bossert.
El radicalismo «bueno», a ojos de Eduardo Duhalde & Cía., se comprometería a mantener una veintena de legisladores en el hemiciclo. Las expectativas están centradas en los diputados cuyanos Víctor Fayad y Aldo Ostropolsky, el cordobés Luis Molinari Romero y el porteño Marcelo Stubrin, que lideran la corriente doméstica que más defiende la necesidad institucional de anular el conflicto con la Corte.
La presencia radical sería imprescindible, ya que se descuenta que el resto de los aspirantes a verdugos del tribunal dejará las bancas en estampida, en el supuesto de que no prosperara la vuelta a comisión. A excepción del ARI y la izquierda, el kirchneriano Sergio Acevedo, Ricardo Falú y otros peronistas disidentes aceptarían dar el debate sólo la sesión siguiente, si quedara trunca la variante de mantener la mina guardada en Juicio Político. Por lo tanto, restarían quórum para la discusión sobre tablas y, a lo sumo, se quedarían para ver cómo se aprueba una moción de preferencia.
A la cita decisiva de Matzkin con gobernadores, se agregará una ronda casi interminable de tenidas en la víspera. A continuación del encuentro en Interior, los correligionarios deliberarán en el comité nacional. Por otro lado, la UCR de Diputados -cerca de las 19- intercambiará opiniones a puertas cerradas. Los justicialistas limitarían las charlas de hoy en el Congreso a la mesa del bloque y recién mañana, unas horas antes de la sesión, amplificarían la polémica a la bancada en pleno.
Los miembros de la comisión, encabezados por Acevedo, dedicarán la previa a entrevistas informales con los principales referentes del dictamen acusatorio ( Carrió, la frepasista Nilda Garré y los radicales Carlos Iparraguirre, Marta Milesi y Julio Nieto Brizuela, entre otros). El titular de Juicio Político es probable que partícipe de Labor Parlamentaria para negociar las reglas de juego de la sesión, junto con los responsables de todos los bloques parlamentarios.
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