Coto, un amigo, reveló que Duhalde sufría de pánico
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Periodista: Ud. que es lavagnista. ¿Por qué no está en la lista de candidatos a renovar la banca?
Alberto Coto: A mí se me vence mi mandato el 10 de diciembre, y se había empezado
a hablar, Duhalde en particular, sobre quiénes podrían ir a la reelección. Me habían dicho que yo podía ser uno de ellos, cosa con la que estuve vocacionalmente de acuerdo. Sólo que todos, por ahí un par no, pero casi todos estábamos convencidos de que iba a haber una lista de unidad. Al final pasó lo que todos creían que no iba a pasar y yo me encontré en una disyuntiva muy especial, porque siento un respeto enorme por Duhalde.
P.: ¿Desde cuándo lo trata?
A.C.: A Duhalde lo conocí en la presidencia; yo formé parte de un pequeño equipo de evaluación política sobre lo que hacía cada ministerio e iba por el Ministerio de Economía. Tres veces por semana nos reuníamos ese pequeño grupo entre quienes estaban Luis Verdi, Eduardo Amadeo, Aníbal Fernández...
P.: Para charlar de política...
A.C.: No, no, para charlar cómo hacer la comunicación. Cada ministerio en lugar de estar planteando su información propia, tratábamos de que sea más orgánica, que tenga que ver con un mensaje. Y esto lo hacíamos con Duhalde tres veces por semana. Yo ahí lo conocí a Duhalde, como presidente de la Nación, y la verdad verdadera es que le tomé un gran respeto, porque creo que es una condición humana esta de olvidarse de los malos momentos.
A.C.: Todos hemos tenido y a veces quedan cobijados como pequeños traumas adentro. La Argentina vivió una de las etapas más terribles de su historia, por lo menos de los últimos 50 años, en ese terrible diciembre, enero, marzo, fines de 2001, 2002, muertos, posibilidad de desintegración nacional... todo lo que vivimos y sabe todo el mundo de memoria... y la verdad es que este hombre, Duhalde, se hizo cargo en ese momento terrible.
P.: ¿Ud. cuándo ve eso?
A.C.: A mí me tocó participar de este grupo a partir de mayo, cuando Lavagna se hace cargo. Y lo vi trabajar. Yo no sé de las anécdotas o cosas que puedan achacársele a este hombre con anterioridad, pero sí como presidente de la Nación le digo que fue terrible, porque fueron momentos difíciles, que había una soledad impresionante. Yo me he quedado con él a solas viendo una película hasta la una de la mañana porque no se podía dormir, porque vivió momentos muy difíciles.
P.: Había una inestabilidad enorme. En el momento de una situación de crisis uno aguanta, y después viene la contractura...
A.C.: El me contaba una anécdota, total la puedo contar... Me decía un día que él contaba los días para el final casi como un preso, porque no veía la hora de que terminara todo. Estaba pasado, todo le dolía. Me contaba que siendo estudiante de Derecho, en el último año empezó a tener problemas porque cuando se acercaba a la facultad le agarraban lo que es conocido como ataques de pánico. Y tuvo que dejar un año, no pudo, no pudo. Después lo superó, se recibió, todo bien. Pero me contó «esas sensaciones las estoy empezando a sentir cuando me acerco a la Casa de Gobierno». Y esto es lo que no entienden. El tenía esa misma sensación al final de su gestión, en los últimos meses, humanamente estaba muy afectado. A esa persona yo le tomé gran respeto y cariño, y producida la división yo tengo que pedir no participar porque yo no podía estar ahí y seguir colaborando con un gobierno que ha decidido confrontar, por lo menos en la provincia de Buenos Aires.
P.: ¿Lavagna tiene planes políticos?
A.C.: El nunca decidió lanzar ningún equipo.
P.: El equipo existe...
A.C. Bueno, sí. Somos un montón, uno solo, yo soy el equipo. Soy el único asesor político que tiene.




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