El jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra se propone transformar a Buenos Aires en un centro mundial de convenciones que atraiga turistas y acoplará esa idea al pedido de un minibloque de diputados para que le aprueben, la construcción e instalación de salas de juego para aumentar la recaudación. Le sumarían 100.000 apostadores turistas, de acuerdo a las cifras que maneja el gobierno de la Ciudad con respecto a la posibles visitas que arribarán este año, sólo en cruceros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El interbloque que pilotea la instalación de ruletas conseguía la adhesión de una parte del bloque peronista y otra del radicalismo. Se oponen en cambio los acólitos de Gustavo Béliz, la porción de radicales delarruistas (ahora se dice ex delarruistas) y la izquierda. Entre el Frepaso, la UCR, independientes y peronistas alcanzarían la mayoría especial de 40 votos para que un hotel de 5 estrellas de la ciudad pueda comenzar a instalar su ruleta.
Para sumar a la cruzada lúdica con la que intenta aumentar la recaudación y fondos de ayuda social, Ibarra reforzó el proyecto con la reglamentación de la Ley de Turismo. Con ese decreto que ya firmó el secretario de Desarrollo Económico, Eduardo Hecker, se creará un instituto para el fomento de la actividad turística en el distrito, que estará integrado por el gobierno porteño y representantes de las asociaciones privadas que hacen al rubro, como hoteleros y gastronómicos.
Además el instituto contará con 0,5% del impuesto a Ingresos Brutos que pagan los empresarios del área, para destinarlos a la publicidad del turismo en Buenos Aires, unos $ 8.000.000.
•Datos
Hecker quiere aprovechar el tipo de cambio argentino para difundir las bondades porteñas en el extranjero. Asegura que Buenos Aires, de ocupar uno de los primeros puestos entre las ciudades más caras del mundo pasará «a transformarse en una ciudad económicamente conveniente para los turistas».
Durante la gestión anterior de Fernando de la Rúa, como intendente, el vicejefe, Enrique Olivera se había propuesto el mismo destino; hacer de Buenos Aires un centro de convenciones del Mercosur.
Los datos, entusiasman: en 2000 se hicieron 626 congresos en la Capital Federal, un crecimiento de 39% con respecto a ese tipo de reuniones realizadas en 1999 a las que asisten extranjeros.
Dejá tu comentario