Principal cerebro del acuerdo entre la UCR y el kirchnerista Roberto Lavagna, el ex presidente radical Raúl Alfonsín salió ayer a despegarse de la criatura política que él mismo cobijó en la campaña presidencial de octubre pasado. Así, el radicalismo comenzó a crujir ya en el primer día después de conocerse el acuerdo entre Roberto Lavagna y Néstor Kirchner. En el medio de la tormenta quedó el jujeño Gerardo Morales, el actual presidente partidario -se le renovó mandato en diciembre- y principal impulsor de esa idea alfonsinista de llevar a Lavagna como candidato a presidente con un vice de la UCR, cargo este último que él mismo ocupó.
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Los embates contra Morales no llegaron sólo de radicales, como el rionegrino Miguel Saiz, que aspira a una vuelta al aparato partidario para ponerlo a disposición de los Kirchner. También los hubo desde algunos sectores de la UCR oficial. No está reconocido todavía, pero ya existen roces entre Morales y el mendocino Ernesto Sanz, presidente del bloque de senadores radicales. Sanz fue el primero en romper el matrimonio con Lavagna 48 horas después de los comicios presidenciales. Esa postura no gustó al jujeño y hasta ahora siguen los recelos a pesar de ser los máximos aliados dentro de la estructura partidaria. Pero el desplante formal del ex ministro puede precipitar ahora una crisis mayor.
Elemental, Alfonsín sacó ayer a la luz reproches al desempeño de Lavagna durante la campaña electoral: «Hizo una muy mala campaña y creó problemas a través de su actitud.Si lanzaba su campaña después de la convención de Rosario nadie le sacaba el segundo puesto», rezongó Alfonsín.
«El miedo que tengo -prosiguió- es que se cree nuevamente el gorilismo en la Argentina y haya peronismo y antiperonismo como en la época de Perón, dividiendo a la familia argentina.» A partir de ese razonamiento, el caudillo radical consideró que con este acuerdo «hay otra gente que está contenta, no sólo la del justicialismo», en referencia a Elisa Carrió.
Ayer se recalentó además la interna radical con el sector de los concertadores K. No bastó que el mendocino Julio Cobos saliera a festejar la vuelta de Lavagna al redil peronista. El gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, uno de los principales exponentes de ese sector de la UCR, pidió la renuncia del titular del partido, Gerardo Morales, y le advirtió que la corriente del radicalismo K peleará por la conducción del Comité Nacional.
«Si a Morales le queda un poco de dignidad debe renunciar y llamar de inmediato a elecciones para renovar el partido», señaló Saiz, tras la ruptura de la conducción de la UCR con Lavagna, su ex candidato presidencial.
Durante su paso por la Ciudad de Buenos Aires, el reelecto gobernador rionegrino sostuvo que Morales «debe reconocer que se equivocó» al encolumnar a la UCR orgánica detrás de la candidatura presidencial de Lavagna, quien -según indicó- «terminó manteniendo la misma postura que los radicales K».
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