19 de octubre 2011 - 23:52

Cristina apeló a la unidad y pidió apoyo para que el "país real siga creciendo"

Cristina en el cierre de campaña en el Coliseo.
Cristina en el cierre de campaña en el Coliseo.
"Estos son los representantes de la Argentina real, a quienes muchas veces no escuchamos", dijo Cristina de Kirchner hablando a los protagonistas de los spots de la campaña. Antes de comenzar con su discurso, la Presidente los presentó uno por uno y reveló que los conocía en persona desde hacía tiempo. Así sentados como los verdaderos protagonistas del acto, estaban Atilio el trabajador de los astilleros, Cecilia la investigadora que volvió de Berlín; Ramiro, el especialista en software quien pensó en irse a vivir a Australia y hoy trabaja en una empresa que exporta software al mundo; Hayde que pudo con su jubilación comprarse una maquina de coser, Jessica que "siempre vivió de prestado" y ahora tiene su casa; y así uno a uno fueron ingresando al escenario "la gente real" quienes compartieron el lugar con Amado Boudou.

Cristina rescató de su candidato a vicepresidente "la fuerza de la alegría y del trabajo" y afirmó que el actual ministro de Economía "nos va a permitir más institucionalidad". Posteriormente recordó que "algunas políticas para la Argentina se hacían de afuera" y el sello se lo ponían en la "Casa Rosada y a veces en el Parlamento". Le reprochó a la oposición no contar con la aprobación del Congreso siendo esta la única crítica.

Su discurso en todo momento tuvo un estilo y mensaje conciliador y de apelar a la unidad nacional. Comparó la fortaleza de la Argentina con los momentos turbulentos que vive el mundo y puso como ejemplo que "estamos diseñando planes para mediano y largo plazo". Enumeró por caso, el plan agropecuario e industrial 2020 y anticipó que se está trabajando para modificar los planes de estudio "para adecuarlos a los tiempos que vienen".

Resaltó como uno de los logros más importantes la decisión de "pertenecer a América Latina" y aseveró que "somos orgullosamente Sudamericanos y que tenemos una integración inteligente". Cuando enumeró las logros del pasado rescató la UNASUR, la cancelación de la deuda con el FMI; y el haber rechazado la integración al ALCA en momentos que George W. Bush era tan poderoso.

Al decir que "faltan más escuelas, a pesar de haberse construído 1.200; faltan más viviendas, a pesar de haberse otorgado más de 800 mil soluciones habitacionales; falta más energía a pesar de haber incorporado unos 8.000 megavatios"; faltan más hospitales; rutas, más fábricas; más trabajo; más industria nacional", explicó sus planes para el próximo periodo.

En definitiva, Cristina instrumentó un mensaje amplio para todo el electorado. En ese sentido dijo que ella debe articular "los intereses de los 40 millones de argentinos" por eso pidió unidad nacional y aunar esfuerzos para seguir creciendo. Si bien, en algunos tramos se emocionó solo lloró cuando agradeció el apoyo de sus hijos Máximo y Florencia que estaban en el lugar.

También fue un momento de emoción cuando dijo que se necesitaba un "loco, una loca y cuarenta millones de locos para transformar la Argentina". En ese momento, el teatro se inundó de papelitos celestes y blancos.

Un acto cuidado, emotivo, con un discurso inclusivo sintetiza el cierre de campaña del Frente para la Victoria y Cristina se despegó de la política (y por ende todo lo malo que pueda asociarse a ella) para vincularse con la gente y sus problemas reales.
Por eso finalizó su discurso afirmando que lo único que no está dispuesta a negociar (con otros sectores) es las políticas de inclusión social. Previamente había advertido a los sectores empresariales y sindicales que "siempre voy a estar del lado del combate a la desigualdad, en la defensa de los sectores mas vulnerables y la integración social, porque esta no es una lucha de imparciales, yo no soy neutral".

Adicto a las cábalas, el kirchnerismo eligió el mismo teatro que utilizó en el cierre de las Primarias de agosto pasado. Desde temprano comenzaron a llegar militantes -en su mayoría de La Cámpora-, gobernadores y el gabinete nacional en pleno. En principio, se había pensado en un acto con más artistas, tipo show pero fue el vocero presidencial, Alfredo Scocimarro fue quién propuso que Cristina este acompañada de los protagonistas de los testimonios de la campaña. Es notorio como la primera mandataria suele disfrutar cuando efectúa sus visitas a una fábrica, un barrio u hospital y no tiene problema alguno en saludar a la gente y sacarse cuánta foto le piden; comentaban que, cuando Scoccimarro le acercó la idea "le encantó" y se desarmó el show previsto. El vocero presidencial junto con el Oscar Parrili y Alfredo Gossman fueron los artífices de un acto muy cuidado en todos los detalles.

En otro tramo de sus discurso, que se extendió por poco más de 30 minutos, la mandataria indicó que ante la crisis económica mundial la Argentina tiene que "redoblar los esfuerzos" para profundizar el modelo y pidió a "todos los espacios que defienden sus intereses comprendan" que ella debe "articular los intereses de los 40 millones de argentinos".

Entre los presentes estuvieron los ministros Carlos Tomada (Trabajo), Juan Manzur (Salud) y Débora Giorgi (Industria), también legisladores como el ultra-K Carlos Kunkel, Héctor Recalde, José María Díaz Bancalari y los senadores del FpV Daniel Filmus y José Pampuro. También se pudo ver a Carlos Zaninni y al titular del Anses Diego Bossio.

En medio de la tensión entre el Ejecutivo y Hugo Moyano tras el reclamo del camionero en el acto de la Lealtad Peronista, el líder de la CGT se hizo presente en el Teatro Coliseo junto a su ladero Julio Piumato. Al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se lo vio en la fila 20 saltando y cantando entre los militantes. Fue llamado desde las primeras filas y asistió rodeado de saludos de los presentes.

También se hicieron presentes las titulares de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Hebe de Bonafini fue la única que se acercó a hablar con la prensa y expresó su "emoción" por estar en el lugar. "Con Cristina vamos a tener la patria que los que no están querían", dijo.

Entre los gobernadores que asistieron estuvieron de Buenos Aires, Daniel Scioli, de Salta, Juan Manuel Urtubey, de Chaco, Jorge Capitanich, de Tucumán, José Alperovich, de Mendoza, Celso Jaque, de Córdoba, Juan Schiaretti y de Jujuy Walter Barrionuevo, entre otros. Esta vez el ingreso fue más ordenado, había tres entradas, una para militantes y funcionarios, otra para invitados vip por donde entró parte del Gabinete y los gobernadores y un tercero para la prensa.

Cuando el teatro se iba llenando en el interior se podía ver el gran escenario con un único atril y asientos para quienes iban a acompañar a Cristina y a Boudou en el escenario. Detrás un cartel de Led donde se emitían constantemente imágenes de la candidata en momentos de gestión, entre la multitud y por supuesto abrazada con Néstor Kirchner, una imagen que para los militantes es icónica donde se ve a la entonces pareja presidencial en un acto realizado contra el campo en momentos del conflicto por las retenciones móviles de 2008.

Mientras esperan las palabras de Cristina, los militantes arengan desde los palcos. Se pudieron ver carteles de agrupaciones como "La Campara" en su mayoría, "Descamizados", "Club Peronista", "Colina", "Los Pibes Juventud FpV".

Dejá tu comentario

Te puede interesar