Cristina le solicitó a Francisco que interceda para "lograr el diálogo por Malvinas"

Política

"Muy contenta", así la vieron a la presidente Cristina de Kirchner desde que se conoció la invitación de la Santa Sede para que se encuentre con el Papa Francisco en un almuerzo privado. "No solo la distinguió siendo la primera jefa de Estado a la cual recibe sino que compartieron una comida a solas", precisaron. Luego del encuentro la presidenta contó el impacto que le produjo estar a solas con Su Santidad.

Cabe señalar que Cristina es una persona muy religiosa y, para todo católico estar frente al Papa es un hecho que conmueve, explican. Así, se comprende el nerviosismo que tuvo Cristina cuando sin querer lo tocó y al darse cuenta de lo que había hecho le pidió perdón mientras le preguntaba: ¿Lo puedo tocar? La respuesta del Papa fue darle un beso, gesto que Cristina resaltó con quienes conversó después.

La reunión se llevó a cabo en la Casa de Santa Marta donde actualmente reside el Papa el clima del almuerzo en todo momento fue "cordial, distendido, amistoso", calificó una fuente del entorno presidencial. "Solo el Papa y la Presidenta", fue uno de los gestos que más se destacó en la comitiva, una deferencia que Cristina considero un honor. Es más, comentaron el hecho que el Vaticano no hizo mención a ninguna agenda previa como asimismo dejó en manos de la Argentina que se difundiera lo conversado en el encuentro.

Otro de los momentos de mayor emoción que vivió Cristina fue cuando Francisco le obsequió una rosa blanca. "Lo más importante tal vez, porque fue un regalo íntimo y casi personal del papa Francisco", dijo la jefa de Estado en su declaración ante la prensa. La rosa blanca es por representación de Santa Teresita, "porque es su santa preferida y es a la que él siempre le reza -así me lo manifestó- para que la guardara junto a mis cosas", relató.

Asimismo, reconocen que no dejo de sorprender gratamente a la Jefa de Estado la preocupación que le manifestara el Santo Padre respecto al tema de la trata de blancas y la esclavitud laboral ya que le permitió exponer sobre los planes en esta materia que lleva adelante el Gobierno.

"Es increíble, esto", fueron las primeras palabras que le dijo Cristina, visiblemente emocionada, al Papa. Se la notaba cohibida, algo no habitual en la primera mandataria. "Es que la situación es inédita, estar frente a un Papa que es argentino, es una situación única que está viviendo nuestra presidenta", sintetizó alguien del entorno que también se sintió afectado por esta visita. "No es una visita como tantas que hemos hecho", intentó explicar.

Atrás quedaron, aparentemente las diferencias que separaron al gobierno del cardenal Bergoglio. "Ahora es el Papa", explican "ya dejo de ser un tema local". Justamente cuando comenzó su declaración ante los medios dijo: "Quería compartir con todos ustedes el encuentro que mantuve con Francisco, nuestro Papa, nuestro Papa no porque sea argentino, nuestro Papa porque es el Papa de todos aquellos que comparten la fe católica y creen en Dios".

De esta manera dejan en claro que no será correcto interpretar que "cada palabra que diga el Papa de ahora en más vaya a ser un mensaje para la Argentina o el gobierno", retrucan.

El hecho de que el Papa sea argentino dio al encuentro cierta familiaridad que se notó cuando Cristina le fue mostrando y abriendo los envoltorios del regalo que le llevó: un juego de mate con su bolsito y un poncho de vicuña. Incluso le explicó que era hecho por artesanos argentinos, algo que quizás es lógico aclarar a un visitante extranjero pero no a un argentino que, por otra parte, vivió toda su vida en el país. Esto es la muestra de la situación inusual que presentó este encuentro y que la llevó, en otro momento a confesar asombrada: "Es la primera vez que un Papa me da un beso".

Al ser el primer encuentro oficial de Su Santidad toda la prensa internacional quería conocer detalles sobre lo conversado. Para el gobierno el tema Malvinas es un objetivo primordial. "Le pedimos al Santo Padre que inste al Reino Unido a respetar las resoluciones de Naciones Unidas, para lograr un diálogo entre ambas partes", destacó y agregó: "Creemos que es imprescindible que en un mundo tan horrorizado y complejo, todos los países empiecen a cumplir las resoluciones de Naciones Unidas. Reclamamos diálogo y le hemos pedido al Papa Francisco para que intercediera para que ese diálogo pueda producirse".

"Ahora estamos ante una oportunidad histórica diferente, mucho más favorable, gobiernan ambos países, el Reino Unido y la República Argentina, gobiernos democráticos, surgidos de elecciones democráticas, no hay peligro de ninguna naturaleza bélica más allá de la militarización que el Reino Unido está teniendo sobre el Atlántico Sur, no solamente sobre las Malvinas. Argentina es un país más que pacífico y por lo tanto lo único que queremos es que se cumplan las múltiples resoluciones de Naciones Unidas para sentarnos a dialogar", reiteró.

Este mensaje dio vuelta el mundo lo que llevó al un portavoz del Ministerio británico de Exteriores a consignar que "no esperamos que cambie la posición del Vaticano". La satisfacción de haber logrado que la posición Argentina sobre las Islas Malvinas sea internacionalmente difundida fue uno de los motivos de mayor satisfacción presidencial.

Asimismo, le agradó mucho los diferentes obsequios que le entregó su Santidad "la copia de la placa donde figura mi nombre, el de Michelle Bachelet y del Papa Benedicto XVI por los 25 años de la firma del tratado del Beagle, que marcó el fin de la tensión entre la Argentina y Chile por la disputa del límites", explicó a la prensa.

Francisco también le entrego unos libros. Uno de ellos fue el que contiene la conclusión de la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) celebrada en 2007. "Vimos el índice, sumamente interesante, donde aparecen temas que pueden ser de consulta de los presidentes de América latina", expresó. Cuando el Papa se lo mostró, Cristina dijo que iba a incorporar algunos temas del libro de Celam en sus discursos.

Otro momento, casi hasta gracioso fue la manera en que Su Santidad le recomienda la lectura del libro de un investigador que recopila las posturas del Espicopado de la América Latina. Francisco le dijo: "Este libro es para que la ayude a pescar lo que pensamos los obispos de Latinoamérica".

Otro de los regalos que le entregó el jefe de la Iglesia Católica fue "un mosaico sobre la fundación de la Basílica de San Pedro, de la época de Alejandro Séptimo". Cristina le preguntó: ¿Es para colgar?.

Ante la prensa, la presidenta calificó el encuentro a solas como "fructífero, interesante" Asimismo resaltó la sencillez del Papa al mencionar que: "Me asombró mucho este agradecimiento porque obviamente cómo no iba a venir a almorzar. Pero me gustó ese gesto que también remarca un poco lo que es, sin lugar a dudas, uno de sus rasgos distintivos, la sencillez". Hablando de sencillez el almuerzo fue bien frugal: carne con verduras y como postre fruta fresca.

Hasta aquí el resultado de la reunión se podía calificar de "muy, pero muy bueno" contaban en el entorno. Pero, "el hecho de que el Papa haya hablado de la Patria Grande destacando la labor de los presidentes latinoamericanos fue como tocar el cielo con las manos", relataba entusiasmado un miembro de la comitiva.

Así, lo contó la Presidente "después de muchas anécdotas, abordamos un tema, sacó un tema y me impactó mucho". Me habló de la Patria Grande y me habló del rol de los distintos gobernantes de latinoamericanos, que trabajan unidos por la Patria grande, y utilizó ese término 'Patria Grande', y me dijo que utilizó ese término porque era el que utilizaban (José de) San Martín y (Simón) Bolívar", detalló.

"Me impactó mucho y no hace más que redoblar los esfuerzos en esta dirección". Finalmente, y como es lógico, lo invitó como Jefa de Estado a visitar la Argentina. El Papa le manifestó su intención al tiempo que se sinceró al decirle que "desea visitar la Argentina, pero que debe consultarlo con sus colaboradores, porque recientemente asume el Estado Vaticano", advirtió la mandataria.

En su declaración a los medios, donde no hubo preguntas, Cristina comentó que vi al Santo Padre "sereno, seguro, en paz, tranquilo, ocupado y preocupado por la inmensa tarea de conducir el Estado Vaticano y por cambiar las cosas que él sabe que debe cambiar".

Hasta hoy el encuentro entre la presidenta y el Papa ha dejado una gran alegría y la posibilidad de instalar internacionalmente el mensaje de una de las peleas más difíciles de dar: el lograr que el Reino Unido acepte dialogar por las Islas Malvinas.

Aún resta saber si este encuentro a solas con Su Santidad y la ubicación de privilegio que tendrá en la ceremonia del Pontificado que, quienes participaron, no dejan de reconocer que es un hecho muy movilizarte y más aun para una persona de fe que consecuencias tendrá en Cristina.

A las 4.30 de la madrugada partirá la Comitiva Argentina rumbo al Vaticano para participar de la ceremonia. Ubicados en primera fila estará: la presidente, algunos funcionarios e invitados. Cabe recordar que la Comitiva oficial está compuesta por: el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro; el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren; y el titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Julio Pereyra, el canciller, Héctor Timerman; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti; el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez; y el diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) Ricardo Alfonsín. A estos se sumarán los presidentes de la Conferencia Episcopal, José María Arancedo, y de la Pastoral Social Argentina, Carlos Alberto Accaputo; como también los gremialistas oficialistas Antonio Caló, Omar Viviani y Omar Suárez. Luego de la ceremonia, la jefa de Estado tiene previsto partir a la tarde Roma hacia Buenos Aires.

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