Cristina llamó a impulsar la impresión de libros en el país

Política

"Quiero que los libros que lean los argentinos sean en su gran mayoría impresos en la Argentina" afirmó la presidente Cristina de Kirchner y agregó "da vergüenza que en la Argentina el 78% de los libros que leamos sean importados".

Sus palabras fueron en ocasión de su visita una planta impresora junto a la ministra de Industria, Débora Giorgi, y al secretario general de Presidencia, Oscar Parrilli, donde puso en marcha una nueva máquina encuadernadora de revistas que demandó una inversión de $ 3,2 millones. Para que no quedaran dudas que para la jefa de Estado esto es más de un deseo aseveró que "vamos a impulsar desde el Ministerio de Educación que todos los libros que se adquieran de esa cartera sean de industria nacional".

Previamente comentó que le había asombrado que ingresen al país libros de Mafalda, de Jorge Luis Borges, de Cortazar cuando "en la década de los 70 Argentina fue líder en materia de industria gráfica", recordó. Asimismo, se comprometió a "seguir diseñando e instrumentando políticas para que cada una de la ramas de la industria gráfica puedan seguir creciendo".

Por su parte, Giorgi satisfecha comentó que "el proceso de sustitución de importaciones se ha dado en forma pujante". Al respecto, explicó que en desde 2003, la producción de edición e impresión ha crecido un 72%, se crearon en el sector 12 mil puestos de trabajo, aumentaron las exportaciones un 44 y decrecieron las importaciones un 15 % entre 2008 y 2010.

Sin embargo, la disminución de las importaciones seguramente contribuyó la acción del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quién desde septiembre frenó el ingreso de un cuantioso cargamento de libros. Tanto la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) como la Cámara Argentina del Libro (CAL) se comprometieron ante el funcionario de equilibrar las balanzas comerciales, es decir que deberán exportar un gran volumen en función de lo que importan. En el lote de impedir importaciones quedaron varadas alrededor de 100.000 Biblias y otros libros interpretativos según comentaron fuentes de la Sociedad Bíblica Argentina, una entidad sin fines de lucro y que importan para bajar costos ya que entregan Biblias de forma gratuita o a un precio muy bajo.

La nota de color la protagonizó un operario llamado Hugo. Cristina lo mencionó en su discurso y comenzó a buscarlo, el hombre estaba en otro sector de la planta y a toda carrera llegó hasta el escenario. Cuando Cristina estaba visitando la planta, Hugo le confesó que no podía creer que la estaba viendo al lado suyo. Hábil la jefa de Estado le prometió al operario "y a todos los Hugo del país" que a ella la van a ver "no solamente en la Plaza o en los despachos, la van a ver en cada fábrica, en cada máquina, y a cada trabajador y empresa que luche por seguir produciendo y generando trabajo e inversión en el país", afirmó arrancando el lógico aplauso de los asistentes.

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