Cristina a los 55 años: festejo íntimo en Olivos
Comenzó la actividad política hace 20 años, no hace tanto. Por eso no lleva mal la edad, pese a haber fatigado bancas y noches interminables de internismo político. Los meses de presidente tampoco han estragado su imagen, que luce renovada por una atención permanente a la dignidad del rol público; tanto que es leyenda su preocupación por enviar mensajes al público a través de su vestimenta y de quienes la acompañan en el escenario donde se muestra todos los días. Festeja esta platense que llegó altísimo los 55 años en la intimidad de la residencia de Olivos, una sede de la cual salieron deteriorados, hasta en lo físico, otros presidentes (y presidentas, como ella prefiere) como Isabel Perón o Fernando de la Rúa.
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En su cumpleaños, la Presidente se paseará por los tres temas más calientes de su gobierno: la inseguridad, a la que no le encuentra la vuelta; el tema económico, con la permanente acechanza de la inflación, y, por último, la crisis ya reconocida en materia energética.
Quizá tenga, si alguien la escuchó en su reciente paso por Cañuelas, un motivo para endulzar tanto trajín. Por entonces, luego de ver que a Daniel Scioli le hacían un obsequio, la Presidente reclamó que a ella, para su cumpleaños, le regalen lo mismo.
«Yo dentro de unos días cumplo años y quiero un tarro de dulce de leche, que me encanta y sé que ésta es la Capital del dulce de leche. Así que la próxima vez que venga, además de la Adolfina, quiero un tarro de dulce de leche», dijo, días atrás, la mandataria.




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