Cristina recibió a Dilma Rousseff y prometieron "profundizar" la relación bilateral
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Cristina de Kirchner ofreció un agasajo a Dilma Rousseff y la comitiva brasileña en el Palacio San Martín.
Los múltiples temas que trataron fueron desde las cuestiones de la defensa de los derechos humanos hasta la problemática de las devaluaciones de las monedas, como un recurso para mejorar las exportaciones. El rol que ambas naciones detentan en el G-20 y la necesidad en insistir en el cambio de los organismos multilaterales fue otro de los puntos de coincidencia entre ambas.
El tipo de cambio fue un punto importante del encuentro. En este aspecto, cabe señalar que a pesar de que el Real está sobrevaluado, la balanza comercial con Brasil es deficitaria, como se dijo. De ahí el temor que la divisa brasileña pueda ser devaluada. Si bien no trascendió la respuesta concreta de Dilma, según comentaban en los pasillos de la Rosada, por el momento no habría mayores motivos de preocupación al respecto. Incluso la declaración conjunta celebrada por ambas presidentas especifica "la necesidad de intensificar los esfuerzos en favor de la cooperación monetaria internacional, con el objetivo de evitar tanto las devaluaciones competitivas de las monedas como la volatilidad en los flujos de capitales a los países emergentes".
Cristina Kirchner fue la promotora para que en el marco de las reuniones del G-20 sea incluida la Organización Internacional del Trabajo para así discutir también los temas laborales, una de las consecuencias de la crisis internacional.
Dilma comprometió el apoyo de su país para que las problemáticas del empleo y del trabajo decente estén en el centro de la agenda de coordinación macroeconómica del G-20. El fortalecimiento del Mercosur como asimismo el de Unasur también fue otro de los factores de coincidencia. Como asimismo la convicción de que el crecimiento de los países no debe estar basado exclusivamente en la explotación de materias primas, sino también en la innovación y el desarrollo tecnológico. Ambas dignatarias rescataron los acuerdos nucleares y las cuestiones vinculadas a la biotecnología.
• Cuestión de mujeres
La cuestión de género no estuvo ausente. Fue la presidenta de Brasil quien destacó en su declaración a la prensa que hoy "gobiernan dos mujeres elegidas por el voto popular". Y para Dilma esto demuestra lo avanzado de ambas sociedades, a las cuales definió como "modernas" y que "no discriminan". Tópico que también conversaron a solas.
La emoción fue una de las protagonistas del encuentro. En más de una oportunidad, Dilma destacó el rol del Néstor Kirchner al recordar que fue el presidente que "tuvo la visión de la unidad de los dos países y Latinoamérica".
La comitiva brasileña no dejó de sorprenderse de lo jovial y natural que se veía su presidenta. "Es una mujer muy dura, de carácter fuerte, pero simpática. Sin embargo, en esta visita mostró el cariz de su emotividad", comentaban. Se la vio conmovida en ocasión del encuentro con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a quienes Dilma se ocupó de saludar una por una. Luego llegó la distensión y con ella la curiosidad: Dilma no dudó en aceptar la invitación de Cristina de salir al "mítico balcón desde donde hablaba el General Perón".
En todo momento, Cristina se comportó como una perfecta anfitriona y le fue comentando los distintos salones de la Casa Rosada. Antes de sumarse a la firma de los convenios, la invitó a visitar la Aduana Taylor y el mural del artista plástico mexicano David Alfaro Siqueiros.
En síntesis, la primera prueba se pasó con éxito: Ambas mujeres, sin olvidar los intereses y prioridades de cada país, tuvieron más coincidencias en su enfoque. Y por si fuera poco, se cayeron muy bien, sintetizaron tanto fuentes argentinas como del vecino país.





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