La oposición del Senado volvió a cargar ayer sobre el gobierno y, en este caso, directamente sobre la pareja presidencial. En un pedido de informes, amparado en el decreto de Acceso a la Información que firmó el propio Néstor Kirchner, el bloque radical le reclamó a Nilda Garré que explique la decisión de alquilar, con opción de compra, un nuevo helicóptero para el área presidencial, que se sumará a los dos que operan hoy para el Presidente. Los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales le exigieron a Garré que responda «cuál es el objetivo de incorporar un nuevo helicóptero a la flota presidencial, que hasta el momento contaba con dos unidades» y denunciaron que la nueva máquina se utilizará con fines electorales. Es decir, la oposición quiere saber si el aparato será utilizado por Cristina Kirchner y dónde lo hará, ya que hace pocas semanas se supo que la Casa de Gobierno devolvió al Ejército un helicóptero que la presidencial utilizaba en El Calafate.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Nos interesa saber cuál es la evaluación institucional que determina la necesidad de que el Presidente tenga un helicóptero más, sobre todo para los próximos diez meses, momento en que las campañas electorales ya habrían terminado», dijeron los radicales.
Kirchner es seguramente el presidente que más ha utilizado ese tipo de vehículos. Prácticamente desde que asumió se traslada diariamente en helicóptero desde la residencia de Olivos hasta la Casa Rosada por la mañana y por la noche. Incluso al mediodía el Presidente suele utilizar el mismo medio para hacer una corta visita a Olivos para la siesta. Su esposa, generalmente, utiliza el mismo sistema de transporte, aunque en un vehículo distinto, tanto para volver a la residencia como en algunos viajes por el interior.
El helicóptero elegido ahora para reforzar la flota es un Sikorsky S-76B, similar a uno de los que ya operan para Presidencia. La firma del contrato de leasing con la empresa Sikorsky fue aprobada por la Resolución 194 de la Secretaría General de la Presidencia y firmada por Oscar Parrilli el 23 de marzo pasado.
Allí se justifica la necesidad de llevar adelante una « operación de alquiler y/o leasing de un helicóptero para garantizar la totalidad de los traslados presidenciales ante eventuales inconvenientes o mantenimientos programados que dejen fuera de servicio a las aeronaves Matrícula H-01 y H-02 de dotación de la Presidencia de la Nación».
Invitaciones
En la misma resolución se explica que se «cursó invitación» a las empresas Eurocopter SAS, Bell Helicopter, Agusta SPA, CLIA Sistemas SL, Sikorsky Aircraft Corp., Aeropuertos 2000, Grupo Modena (Bell Helicopter), Hangar Uno, Helicenter y Bayres Fly.
Del análisis de las propuestas, el gobierno se decidió por cerrar la operación con Sikorsky por contar con un helicóptero S-76B listo para utilizar y que permitiría «no sólo operarla con tripulación propia, sino también realizar el mantenimiento con personal técnico de la Agrupación Aérea de la Casa Militar», ya que se cuenta actualmente con un aparato similar.
Entre las opciones el gobierno decidió firmar un contrato de leasing -alquiler con opción a compra-, ya que «lograría homogeneidad» con la flota actual.
Los costos evaluados por Parrilli tenían dos variantes: el alquiler mensual fue fijado por Sikorsky en u$s 122.190 y el leasing en u$s 200.000, inferioresa los que proponían las otras empresas que tenían aparatos disponibles.
Entre esas alternativas el gobierno se decidió por el leasing sobre un modelo S-76B a favor de la Presidencia de la Nación. Por eso, inmediatamente se dio la orden de girar a la empresa u$s 150.000 a través de un banco en Nueva York para la reserva más el otorgamiento de una carta de crédito por u$s 1,2 millón y el pago de u$s 391.500 por costo de transporte del nuevo «chiche» presidencial al país. Una vez entregado, se deberá realizar un pago semestral de u$s 1,2 millón del total anual de u$s 2,4 millones que insume el leasing.
Dejá tu comentario