1 de febrero 2005 - 00:00

Cumbre de "vices": Scioli, con Cheney

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Daniel Scioli se reunirá el próximo lunes en Washington con Dick Cheney, vicepresidente de los EE.UU., en la primera visita de un funcionario argentino al segundo gobierno de George W. Bush. El argentino, según se anunció, llegará con una «agenda positiva»; es decir, el clásico diálogo sobre las buenas relaciones bilaterales, aunque condimentado por el intercambio de experiencias en la reforma y modernización que se llevó adelante en el Senado de cada país. Claro que no es lo mismo controlar a los demócratas Christopher Dodd, al propio John Kerry o a John Edwards, que lidiar con Antonio Cafiero, Jorge Yoma o Cristina Kirchner.

De todas formas, cuando Scioli llegue a Washington se encontrará que allí no desconocen que buena parte de los temas en conflicto que interesan a los EE.UU. están en el Congreso. Como el proyecto que Miguel Campos, secretario de Agricultura, envió al Congreso para fijar el pago de royalties por las semillas de marca utilizadas en el agro, de extremo interés para la empresa Monsanto, o las restricciones a la importación de medicamentos para países como la Argentina, que han desarrollado un mercado de genéricos y los exportan.

• Cuestionamiento

Son todos temas que seguro apasionan a Cheney, un vicepresidente que se ha destacado por representar intereses de empresas, al límite de haber sido cuestionado por presuntas negociaciones incompatibles con su cargo, como el caso de los contratos de Halliburton, la principal contratista en petróleo y construcciones que los EE.UU. llevaron a Irak.

Scioli
ya está acostumbrado a mantener una relación fluida con el Senado estadounidense: en un año recibió a 12 representantes del Capitolio.

Pero para esta visita a Washington, Scioli está más que entusiasmado y no porque vaya a actuar como un virtual canciller argentino, como sí lo ha hecho representando al peronismo en la Convención Demócrata -también estuvo allí Cristina Kirchner- y la Republicana, y con más suerte que el propio Rafael Bielsa, a quien hace poco -y ya en funciones frente al Comité de Seguridad de la ONU- un oficial de migraciones del aeropuerto de Miami le quiso prohibir la entrada a ese país por protestar en la demora de un vuelo. La expectativa, en realidad, es porque Cheney hasta ahora no ha recibido a ningún funcionario extranjero después de haber reasumido el cargo, ya que, en general, se niega a tener entrevistas con visitantes.

Cheney, uno de los representantes del ala más dura del Partido Republicano en el gobierno de Bush, comenzó su trayectoria política como funcionario en la administración de Richard Nixon. En 1975 fue nombrado jefe de Gabinete de la Casa Blanca y en 1978 llega al Congreso como representante, cargo en el que se queda por períodos consecutivos hasta 1988, una costumbre que se repite en los parlamentos de ambos países y que Scioli con seguridad entenderá.

• Con los Bush

Con la asunción de George Bush padre, en marzo de 1989, es nombrado secretario de Defensa norteamericano, después de lo cual pasó a la actividad privada relacionándose con Halliburton, lo que años más tarde le valió cuestionamientos por la relación de esa empresa no sólo con la política energética de los republicanos para los EE.UU., sino por el papel de contratista luego de la invasión a Bagdad. Luego de ese breve paso por el sector privado, volvió a la función pública en 2000 como compañero de fórmula de George Bush hijo, con quien acaba de renovar mandato.

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