El radicalismo de la Capital apuesta a un último intento para sortear internas partidarias, discusión para la que han apelado ahora a la intervención del Presidente: el delarruismo quiere evitar la compulsa a la que insiste en desafiar Rodolfo Terragno con pretensiones de anclar en una boleta de candidatos a senadores en abierta confrontación con el gobierno nacional.
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La tradición, en el radicalismo porteño, da cuenta en los últimos años de que Fernando de la Rúa apela al último momento para recomponer quejas y peleas internas sobre el armado de listas. Por eso la UCR de la Capital, que fijó la fecha de presentación de boletas para la interna partidaria mañana, postergará el plazo hasta el lunes.
La expectativa es que durante el fin de semana el Presidente saque a relucir esa estrategia durante el viaje que hará a Lima. A ese avión subirá a Rafael Pascual, representante de la línea interna oficialista, y al contrincante Jesús Rodríguez, que desafía con imponer a Rodolfo Terragno como candidato a senador sobre Facundo Suárez Lastra de la entente delarruismo-nosiglismo.
Cuando De la Rúa terminaba de acomodar a su gabinete, antes de asumir la presidencia, se llevó también a radicales preso de la puja por las butacas ministeriales. De esa estada en París, en el ámbito de la Internacional Socialista, quedó entonces Federico Storani como ministro de Interior y Pascual como titular de la Cámara baja, puesto que reclamaba el alfonsinista. En otros conflictos, en París, De la Rúa aquietó las aguas como creen ahora los radicales que lo hará con la interna porteña.
El terragnismo comenzó a dar muestras de la campaña que urde, casi salvaje contra el gobierno nacional, con la pretensión no sólo de que el ex jefe de Gabinete se postule a senador por la Alianza, o sin ella, sino también con la estrategia de que J. Rodríguez termine siendo el delegado al Comité Capital para encumbrarlo luego en la titularidad de esa sede que hoy porta el delarruista Silverio Fernández Gaido.
Del otro lado, le contraponen como aspirante a esa silla a Enrique Nosiglia, al que llevarían en la boleta que oferta a «Facundito» senador, con Pascual en el primer renglón de candidatos a diputados nacionales. El jefe de la Cámara baja debe reelegir, y, en ese sentido, los terragnistas lo amenazan con desempolvar un viejo artículo de los estatutos radicales que exige que el precandidato en esa situación debe obtener 50% más un voto para volver a presentarse.
Consenso
Esas cuestiones serán tratadas en el vuelo que porte a De la Rúa a Perú -tal vez en un alto del viaje-junto con los dos radicales y dos senadores peronistas que integrarán la comitiva. La idea es que al arribo la UCR porteña desmantele las urnas cambiándolas por una lista de consenso. Esa boleta podría surgir de un acuerdo con J. Rodríguez que le permita acceder a su ambición de comandar al radicalismo porteño el año que viene cuando deben reemplazarse las autoridades.
Después de todo, una tensión similar vivió De la Rúa horas antes de que venciera el plazo de presentación de listas a diputados nacionales para la elección de octubre del '99 que lo consagró luego Presidente de la Nación. En aquella ocasión, el debate ocurrió en la sede del Gobierno porteño que aún ejercía De la Rúa, y la crisis terminó llevando a J. Rodríguez como primer postulante a la Cámara baja, lo que cerró el acuerdo y evitó la compulsa casera.
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