El "club del gasto" de siempre (Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Carlos Ruckauf, Leopoldo Moreau) ya se pronunciaron ayer contra la decisión del presidente De la Rúa de efectuar después de las elecciones -en realidad debería hacerlo antes- un plebiscito nacional para disminuir el "costo de la política" que se financia desde el Estado. Ya lo hizo con sensacional éxito el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota (logró 74% a favor), para suprimir una de las dos cámaras del Parlamento provincial. De la Rúa, disminuido para defenderse en política - inclusive de sus correligionarios radicales- por tener que encabezar el indispensable y racional déficit cero del Estado se propone usar la contundencia del plebiscito.
El reiterado anuncio de Fernando de la Rúa de convocar a una consulta popular para impulsar la baja del denominado costo político generó duras reacciones de Carlos Ruckauf, Leopoldo Moreau y Elisa Carrió, lo que hace suponer que la iniciativa obligará al gobierno a negociarla. Desde el Ministerio del Interior se anunció que el borrador entregado por el ministro del Interior, Ramón Mestre, al Presidente se sigue analizando en la cartera política. Como existe una disposición legal que impide que el mismo día de una elección se convoque a una consulta popular, como fue la intención original -similar a la observada por el vicejefe del Gabinete, el cavallista Armando Caro Figueroa-, se decidió hacerla después del 14 de octubre próximo, sin fijar aún una fecha.
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Desde Interior explicaron que básicamente se trataría de una batería de preguntas -similar a consultas realizadas en los Estados Unidos y en Europa- que, sin ser vinculante (es decir, sin ser obligatoria en el cumplimiento de su resultado), provoque una presión pública capaz de obligar a los cambios que se propongan. Por ejemplo: «si usted está de acuerdo en que los sueldos políticos legislativos no superen 1,5 por ciento del presupuesto de ese poder» del Estado, en este caso los provinciales. Es decir, sería una medida apuntada para presionar sobre las administraciones provinciales. La alusión al gasto de las provincias lo manifestó Mestre ayer a este diario, explicando que apenas asumió en la cartera de Interior -antes de ser aprobada la Ley de Déficit Cero-, él envió una carta a cada uno de los 23 gobernadores y al jefe del Gobierno de la Ciudad solicitándoles acotar el gasto político. «Nadie contestó hasta ahora», dijo el ministro.
En realidad, Mestre se mostró tan sorprendido por el anuncio de De la Rúa de convocar a un plebiscito, como le ocurrió a Federico Storani cuando ocupaba la misma cartera, y el Presidente hizo similar anuncio al inaugurar el período ordinario de sesiones del Congreso. Quien aseguran que fogonea la iniciativa es el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, entusiasmado por los resultados obtenidos por el cordobés José Manuel de la Sota con una medida parecida. Que le ha permitido disolver el Senado provincial -quedando sólo con Diputados- respondiendo a la abrumadora respuesta por Sí de la población de Córdoba.
En su momento, Ruckauf salió al cruce de la consulta pidiéndole al gobierno que ordene su propia tropa. El gobernador bonaerense recordó la oposición de los bloques legislativos provinciales de la Alianza UCR-Frepaso para eliminar el Senado.
Duhalde afirmó que la reforma política debía «hacerse antes de octubre, si sabemos lo que quiere la gente». Moreau, por su parte, cuestionó duramente la iniciativa, aunque -hombre de fortuna- se mostró dispuesto a continuar con su actividad política «gratis». Desde su banca de senador y como candidato a diputado por la Alianza UCR-Frepaso, presuntamente oficialista, afirmó: «Yo voy a hacer política, si hace falta, gratis. Como lo hice durante 30 años: en pelotas. Lo que no voy a dejar de hacer es denunciar a los grupos concentrados de la economía», enfatizó Moreau apuntando siempre sobre Domingo Cavallo.
Y agregó: «Las segundas partes siempre fueron malas: se miraron al espejo de lo que hizo José Manuel de la Sota en Córdoba y entonces inventaron este plebiscito a nivel nacional».
«Podemos hacer otro plebiscito: preguntarle a la gente si está de acuerdo o no con que le cobremos Impuesto a las Ganancias a las transacciones financieras entre personas físicas que están exentas», concluyó.
Este verborrágico Moreau no fue el único en reaccionar en contra de una consulta popular, una de las formas de democracia indirecta que aprobó la Constitución de 1994. También la electa diputada por la Alianza, ahora volcada al ARI, Elisa Carrió, lo consideró como una «hipocresía».
Sin aclarar a quién se refirió, afirmó que «es la hipocresía de quienes se enriquecen ilícitamente, viven en casas de 3 millones de dólares y quieren bajar el gasto en los sueldos de los diputados honestos, porque total ellos cobran por izquierda», enfatizó Carrió. Carrió consideró que no es excesivo el denominado «costo de la política». «No, en lo que se gasta mucho es en corrupción, sobreprecios en las licitaciones, negocios con los amigos banqueros, negocios con los amigos contratistas de la obra pública. Cuando den explicaciones de todo esto, que me expliquen por qué yo tengo que ganar menos de 3 mil pesos», enfatizó la legisladora chaqueña.
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