3 de diciembre 2001 - 00:00

De la Rúa habló a Menem con excusa del "plan freezer"

«En el partido vamos a analizar las medidas y tenemos la mejor predisposición para que las cosas salgan adelante; eso sí, necesitás, Fernando, pensar en la unidad nacional, fortalecer la política y tomar decisiones firmes.» Esa fue la respuesta de Carlos Menem al llamado de Fernando de la Rúa, quien ayer se comunicó con él con la excusa de explicarle sintéticamente el «plan freezer», que se conocía desde el viernes y que se anunció detalladamente el sábado. No se habló de una reunión pública inmediata entre ambos pero la posibilidad quedó flotando en Olivos.

Menem recibió el llamado del Presidente mientras miraba el partido River-Racing, en su casa, junto a su esposa. Obviamente, no era el mejor momento para captar la atención del riojano pero De la Rúa no suele reparar en esos detalles (una vez, durante la crisis desatada por Carlos Alvarez en el Senado, ofreció una conferencia de prensa durante un partido de la Selección nacional). Sin embargo, Menem deslizó algo que sólo superficialmente debe ser visto como una formalidad: quiso que, si se lo consultaba, fuera en su rol de jefe del PJ y no ser interpretado, en cambio, como el peronista más amigo del gobierno. Menem ignoraba, claro, que De la Rúa había tomado contacto con casi todo el arco del peronismo.

Sugerencia

El Presidente también aprovechó la oportunidad para sacarse una espina: sugirió alguna molestia con Eduardo Menem por haber mentado la «asamblea legislativa», instituto que en el lenguaje político equivale hoy a caída y sucesión del actual gobierno. Menem lo tranquilizó -le encanta enmendar la plana a su hermano-sin entrar en detalle. Era la primera vez que ambos mantenían una charla desde que el ex mandatario inició su cautiverio en Don Torcuato, período durante el cual el enlace más frecuente entre De la Rúa y Menem fue la cordobesa Martha Alarcia.

Respecto de las medidas en que quedó articulado el nuevo programa, el líder peronista no quiso expedirse claramente. Astuto, quiere conocer el humor con que son recibidas por el público antes de cualquier pronunciamiento.

La charla entre el Presidente y su antecesor, ayer a media tarde, fue el más importante de los contactos que se realizaron desde el gobierno con políticos de la oposición. El otro fue el que, a la una de la tarde, De la Rúa mantuvo con Ramón Puerta, por primera vez desde que el misionero ascendió a la presidencia provisional del Senado. Durante esa charla, el senador le aseguró que el peronismo no se expediría hasta tanto no se analice exhaustivamente el decreto que dispuso las nuevas modalidades para transacciones financieras. Como Menem, apuntó a que tal vez mañana haya alguna declaración desde la oposición.

De la Rúa no necesitó detenerse en detalles con Puerta. El jefe del Senado le informó que, la noche anterior, Cavallo le había enviado la nueva normativa y que también Horacio Liendo se interesó en despejar dudas sobre las medidas en una ronda de llamados con varios dirigentes opositores, sobre todo gobernadores. En todas las conversaciones, el Presidente se habría mostrado alarmado por el mismo fenómeno: «El ataque especulativo comenzaba a ser insoportable y hasta hubo quienes tomaron créditos en pesos para comprar dólar futuro a $ 1,50». Con Puerta hubo un tema adicional, ligado a la nueva situación planteada entre ambos: De la Rúa lo invitó para encontrarse, mañana, en la Casa Rosada.

Adhesión

Las dos llamadas, al ex presidente y al virtual vicepresidente de la Nación, fueron parte de un programa deliberado que organizó Chrystian Colombo. Para el gobierno, anoche era urgente conseguir, si no adhesión, por lo menos silencio político hasta tanto las nuevas disposiciones fueran asimiladas por el público. Por eso, además de hablar con Menem y Puerta, De la Rúa intentó comunicarse con Eduardo Duhalde. Así como Colombo habló, entre otros, con Néstor Kirchner, Gildo Insfrán, Carlos Ruckauf y todos los gobernadores de la Alianza, a quienes les explicó la lógica de la reglamentación que regirá el movimiento de dinero a partir de hoy.

La red de solidaridad que el gobierno buscó ayer se completará esta semana: el «plan freezer» será el eje principal de los acercamientos que, con motivo de la trajinada «concertación», se vienen realizando con empresarios y sindicalistas.

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