2 de noviembre 2001 - 00:00

De la Rúa: "Nunca he demorado decisiones"

Fernando de la Rúa junto al titular de la CAC, Jorge Di Fiori
Fernando de la Rúa junto al titular de la CAC, Jorge Di Fiori
«Fernando mirá, esto no aguanta más.» Ayer a las 14.00 y con esta frase Jorge Di Fiori le acercó un pequeño papel a Fernando de la Rúa donde figuraba con letra manuscrita la situación financiera del momento. «Call: 180%; riesgo-país: 2.309; Bolsa: --1,39%.» Tomándole el brazo al titular de la Cámara de Comercio (CAC), el Presidente contestó: «No me importan los gobernadores, hoy le hablo al país y le digo que no habrá default, ni devaluación, ni dolarización». «Aclare también que no habrá congelamiento de depósitos como propuso José Luis Machinea», continuó Di Fiori. «Por supuesto que no lo habrá, pero ¿dónde dijo eso Machinea?» preguntó el Presidente. «En un trabajo como economista del Banco Mundial», respondió el titular de la CAC. «No lo leí, pero hablaré del respeto de la propiedad y de los ahorros de los argentinos», finalizó De la Rúa.

Esto ocurrió en el almuerzo de la CAC por su 77° aniversario donde De la Rúa y Di Fiori fueron los principales oradores ante 500 invitados.

De la Rúa inició su discurso adelantando parte de lo que sería el mensaje que a la noche daría al país. Con el puño cerrado dijo que «este gobierno nunca demoró la toma de una decisión», lo que inevitablemente despertó disimuladas sonrisas entre los presentes. Adelantó además que la idea del plan que lanzaría el gobierno es reducir la tasa de interés de 11% a 7% con lo que se ahorrarían entre 3.000 y 4.000 millones de pesos. Inmediatamente después presentó en sociedad la idea del «hospital de empresas» basado en la ayuda a las firmas con problemas de continuidad. Esta secuencia de proyectos provocó una reflexión particular de Roberto Alemann, presente en el almuerzo de la CAC: «Primero dijo cómo iba a ahorrar u$s 4.000 millones, y después cómo los va a gastar». Antes Di Fiori dio uno de los discursos más duros. Confesó que en algún momento su entidad evaluó plegarse a los cortes de ruta y le reclamó (casi suplicó) al Presidente más acción asegurando que «aún podemos estar peor».

• Presencias

Entre el auditorio que llegó al almuerzo de ayer se encontraban el ministro de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini; el vocero Juan Carlos Baylac; los embajadores de Brasil, Sebastiao Do Rego Barros, y de EE.UU., James Walsh; Roberto y Juan Alemann; José María Dagnino Pastore y los empresarios Jorge Aguado (SOCMA), Ovidio Bolo (vicepresidente de la CAC), Ignacio De Mendiguren (UIA), Carlos Fernández Prida (Telefónica), Juan Carlos Masjoan (Telecom), José María Redero Díaz (Repsol-YPF) y Alberto Alvarez Gaiani (COPAL).

Las principales declaraciones de ayer de Fernando de la Rúa en el almuerzo de la CAC en el Panamericano fueron las siguientes:

• No hemos demorado nunca la toma de una decisión. Lo que hacemos es un análisis para establecer reglas de juego claras.

• La tragedia (del 11 de setiembre) no es para ir a pedir más a Estados Unidos por una posición estratégica.

• De 11% de interés pasaremos a pagar 7% con lo que ahorraremos entre 3.000 y 4.000 millones de dólares el año próximo. Respetaremos la propiedad privada de los argentinos y sus ahorros.

• Esta crisis económica será el punto de partida para que el país salga adelante.

• Se van a respetar los compromisos asumidos. El país será más previsible y el costo del endeudamiento más barato.

• La reactivación tarda en llegar. Quizá porque entre otras cosas no hemos acertado con las medidas.

• Con la Ley de Déficit Cero estamos dejando atrás una forma perversa de administrar los recursos públicos.

Jorge Di Fiori

• La angustia y la incertidumbre alcanza límites tan inusuales que en nuestro consejo directivo se llegó a proponer sumarnos a los cortes de rutas y a las protestas.

• Quienes de una u otra manera participamos en la actividad productiva de nuestro país, estamos fatigados de vivir de crisis en crisis de tener que empezar siempre de nuevo.

• Argentina a pesar de estos años de recesión, produce un PBI que la coloca entre las 16 economías más grandes entre los 210 países del mundo y tercera en iberoamérica. Somos octavos en superficie entre el total de las naciones, y en ella vive una población que, además de ser capacitada, es numéricamente la tercera en latinoamérica.

• A pesar de todo esto, observando el indicador del riesgo país nos sentimos entre las peores económicas del mundo.

• En un corto período hemos tenido tres ministros de economía y un sinnúmero de anuncios y medidas, como aumentos de impuestos, nuevos gravámenes, blindaje, megacanje, asistencias financieras especiales, déficit cero, sin que el rumbo económico haya po-dido registrar una recuperación esperanzadora. ·Para algunos la respuesta se encontraría en la inviabilidad del «modelo», identificando a éste con la convertibilidad, las privatizaciones y la apertura económica. Para nosotros lo que está en crisis es el modelo del despilfarro. El más evidente de nuestros errores ha sido el pésimo gerenciamiento del sector público.

• Con la convertibilidad terminamos con la emisión y entonces abusamos del endeudamiento.

• La convertibilidad y el déficit cero son imposiciones de la realidad que revelan y ponen fin a ese país de fantasía. Ese país nunca existió, fue un espejismo cuyo costo pagamos hoy todos. Ni uno ni otro son un fin en si mismo, son un corsé a nuestra inconducta.

• Hay quienes dicen que hemos tocado fondo y que ya no podemos estar peor. Se equivocan. Aún podemos pasar por situaciones más rigurosas.

• Lamentablemente hay dirigentes que ya especulan con el 2003, sin darse cuenta que la gravedad de la situación exige ponernos de acuerdo en como vamos a recorrer el 2002.

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