26 de julio 2001 - 00:00

De la Rúa pactó con el PJ en su despacho

De la Rúa pactó con el PJ en su despacho
Fernando de la Rúa se ocupó toda la jornada de ayer personalmente de las negociaciones con el Senado para destrabar la ley de déficit cero. Anoche, convocó a gobernadores y legisladores del PJ a Casa de Gobierno y les pidió «por favor» que voten lo antes posible el proyecto del ajuste. «No hay país sin esto», clamó el jefe de Estado, tras describir un panorama desolador.

Los peronistas presentes, que insistieron en que no podían avalar un recorte de salarios y jubilaciones por debajo de $ 1.000, no respondieron y se comprometieron a trasladar la inquietud a la bancada. En ese contexto, le exigieron al presidente una condición imprescindible para mantener abiertas las conversaciones y, en consecuencia, las esperanzas: que la Alianza discipline a su tropa en el Congreso.

El Presidente a esa hora ya era consciente de que su propio bloque en el Senado se oponía al ajuste con más fuerza aún que el PJ. Muchos radicales proponían bajar al recinto para rechazar directamente la ley. Otros se oponían a la poda a jubilados y aspiraban a fijar un límite más alto para los empleados públicos. Frente a esta posición a los peronistas no les quedaba otra opción que oponerse de plano.

«Yo no puedo volver al bloque y plantearles esta urgencia, sin tener la garantía de que ningún radical va a abrir la boca en el recinto para dar un discurso opositor; Alfonsín, afuera, que salga y diga lo que quiera», se plantó José Luis Gioja, con el aval del pampeano Carlos Verna y el tucumano José Carbonell, quienes llegaron como escoltas de Rubén Marín y Julio Miranda, respectivamente. De la Rúa asintió con la cabeza, pero se mantuvo en silencio. Chrystian Colombo, quien flanqueaba al primer mandatario, admitió que «Moreau es ingobernable».

Sin perder la diplomacia, los gobernadores, por separado, se quejaron de la discriminación que sufren en la distribución de fondos. Deslizaron que, en los últimos días, las provincias de la UCR -mencionaron Chubut-recibieron partidas, a diferencia de las gobernadas por el justicialismo.

El jefe de Gabinete prometió ocuparse hoy mismo de la cuestión, aunque no reveló cómo conseguirá los fondos necesarios. En definitiva, había sido él quien había telefoneado a los mandatarios de La Pampa y Tucumán para que concurrieran a un encuentro con De la Rúa y los senadores. Frente a las protestas del bloque PJ y la oposición cerrada de los senadores radicales, los gobernadores pidieron tiempo hasta el próximo martes para negociar la sanción de la ley.

Afectados

Colombo, al tanto de que el PJ podía llegar a transigir en la poda a los estatales pero no a la clase pasiva, explicó que el tijeretazo sólo afectaba a 15% de los jubilados y a 22% de los empleados. «Entiendan también que si modificamos el tema del recorte de sueldos, vamos a tener que subir la escala más allá de $ 1.000; en ese caso, ¿cómo podemos garantizar la seguridad si a los policías les sacamos 25% de lo que cobran?», dramatizó con un ejemplo más que sensible.

De todos modos,
Verna promovió su plan alternativo. «Podemos gravar las transferencias financieras y que las cuentas corrientes de los bancos en el Central paguen una tasa», dijo el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Esa fue una de las pocas intervenciones de Verna en la reunión, ya que el senador se subordinó al dicurso del gobernador pampeano y dejó de lado muchas de las ideas que llevó desde el Senado. Carbonell apuntó la imposición de un gravamen a los plazos fijos de 0,1%. Pero el gobierno necesitaba la ley y no quería sucedáneos.

Como
Domingo Cavallo entraba y salía de la reunión, las visitas aprovecharon una ausencia del ministro de Economía para hacer comentarios maliciosos a De la Rúa. «Presidente, nosotros no nos comemos eso del riesgo-país y de que los mercados se sacuden si el Congreso no aprueba un proyecto de ajuste; los mercados -levantaron la voz- viven pasándole facturas a Cavallo», se divirtieron delante de la desesperación gubernamental. En una de las visitas de Cavallo a la reunión, el ministro perdió la compostura y les dijo a los peronistas: «No hay un peso para nadie». Gioja saltó y le contestó: «Si no tienen plata por qué especulan. No mientan».

De regreso en el Senado, los peronistas se distribuyeron entre labor parlamentaria y la discusión de bloque. También recibieron una delegación de caciques del interior. A
Marín y Miranda, se acoplaron el riojano Angel Maza y el jujeño Eduardo Fellner. Cuando faltaban quince minutos para las 21, la chicharra de la Cámara comenzó a sonar convocando a sesión.

Los empleados del Congreso seguían concentrados en el Salón de Pasos Perdidos y el Azul, debajo de la cúpula, esperando novedades. La asistencia de los taquígrafos estaba condicionada a que no se tratara el paquete de ajuste y nadie servía agua ni café en las bancas, tal como sucedió el viernes pasado en Diputados.

Hasta ese momento el único acuerdo a que habían llegado los bloques
era sesionar para derogar el decreto que modificó el marco regulatorio para el sector eléctrico y aprobar una preferencia para tratar la ley de déficit cero en una sesión especial el próximo martes. En el bloque PJ los gobernadores seguían negociando con los senadores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar