26 de mayo 2004 - 00:00

De nuevo herido por fotógrafos

Néstor Kirchner le ha encontrado el gusto a sumergirse en abrazos con guardaespaldas, movileros y el público que suele ir a todos los actos de un presidente, que nunca es de la oposición. Cada vez que puede busca el calor de palmadas, besos, caricias, gritos de aliento, recepción de papelitos con reclamos de todo tipo. Eso tiene el costo, ya casi una costumbre, de recibir heridas, como ocurrió de nuevo ayer en la Plaza de Mayo.
Néstor Kirchner le ha encontrado el gusto a sumergirse en abrazos con guardaespaldas, movileros y el público que suele ir a todos los actos de un presidente, que nunca es de la oposición. Cada vez que puede busca el calor de palmadas, besos, caricias, gritos de aliento, recepción de papelitos con reclamos de todo tipo. Eso tiene el costo, ya casi una costumbre, de recibir heridas, como ocurrió de nuevo ayer en la Plaza de Mayo.
El Presidente retomó ayer su costumbre de saludar a la gente, firmar autógrafos y acceder a posar para las fotos. La custodia presidencial intentó en vano evitar que la gente se abalanzara sobre Néstor Kirchner, a quien le entregaron cartas. La rama joven del grupo político denominado Pampa Sur que animan la diputada María del Carmen Alarcón y el ex diputado Miguel Saredi aprovechó la ocasión para obsequiarle un pantalón de campo típico de los gauchos. Como hace un año, al asumir la primera magistratura, el entusiasmo de la gente y el estilo del Presidente de traspasar las barreras de seguridad de su propia custodia lo llevaron a sufrir un corte superficial en la nariz, producto de un rasguño o un roce con la gente y los medios de prensa que se arremolinaron a su alrededor.

• Reclamo

Llama la atención la habilidad del Presidente para herirse en estos acontecimientos, consecuencia de la afición que tiene por entretenerse en el contacto físico con gente que le llevan a los actos que protagoniza. ¿Será lo que Elisa Carrió describe en él como «furia narcisista?

Entre aplausos y vítores, el Presidente también recibió a través de su canciller el reclamo de un grupo de ex combatientes de la guerra de Malvinas, quienes peticionaban por el incremento de los subsidios que perciben los veteranos. El grupo le recriminó que el Presidente no atendiera sus reclamos.

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