Miguel Pichetto, el presidente del bloque de senadores del PJ, acaba de adquirir un enemigo complicado: Francisco Larcher, el mandamás de la SIDE y, tal vez, uno de los hombres más cercanos a Néstor Kirchner. La forma en que Pichetto se ganó esta animadversión es sencilla: propuso la creación de una especie de FBI criollo que asumiría las facultades de la central de inteligencia. «Tocó un cable de 220», comentó en la Casa Rosada otro «pingüino» del corazón. ¿Será verdad? Es sabido en el oficialismo íntimo que el segundo de la SIDE nunca gozó de la simpatía de Cristina Kirchner, a quien Pichetto sirve casi como un esclavo en la Cámara alta. ¿Están sometidas la inteligencia y la seguridad a una interna de este tipo? Es temprano para desentrañar esta incógnita.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La iniciativa de Pichetto (que en el Ejecutivo se supone inspirada en su amigo Miguel Angel Toma, ex secretario de Inteligencia del gobierno de Eduardo Duhalde) ya comenzó a ser festejada en la otra punta del arco oficialista.
La izquierda «K» sueña con construir una SIDE paralela y Pichetto cubre esa finalidad: le asigna su FBI al Ministerio del Interior, donde la Secretaría de Seguridad actual está en manos de Luis Tibiletti. La panacea de Horacio Verbitsky, Marcelo Saín (jefe de la Policía Aeronáutica) y el propio Tibiletti se vería consumada. Un plan que incluye también el control de la Policía bonaerense: no tanto por la presencia allí de León Arslanian; también por el proyecto de reemplazarlo, llegado el caso, por el actual embajador en Uruguay, Hernán Patiño Mayer (a quien Verbitsky quiso, infructuosamente, ministro de Defensa cuando fue reemplazado José Pampuro).
¿Dónde está Kirchner en esta pelea? ¿Respalda a Larcher o cobija el proyecto de disolver la SIDE para sustituirla por otro organismo? Habrá que ver el curso que toma el proyecto de Pichetto para desentrañar el enigma.
Dejá tu comentario