12 de noviembre 2007 - 00:00

Debate Zapatero con el rey por fracaso con dos presidentes

• La Argentina y Uruguay en el peor momento histórico

Juan Carlos de Borbón volvió a España con la muestra del fracaso de su mediación: hoy saldrá de Botnia la primera partida de celulosa para exportar. Mientras el clásico olor a coliflor que emana de las pasteras ya se sentía en Fray Bentos, José Luis Rodríguez Zapatero intentó en Buenos Aires y en Montevideo reactivar un diálogo casi imposible entre dos países que están incomunicados. El costo ya no es sólo para la Argentina y Uruguay: el rey involucró también a España en un conflicto sin destino.

Debate Zapatero con el rey por fracaso con dos presidentes
La tensión que rodeó ayer la planta de Botnia en Fray Bentos, con emanaciones perceptibles desde la orilla argentina, no llegó a Montevideo, donde aterrizó ayer el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, pero los efectos de esa crisis bilateral ya se sintieron en Madrid.

A un año de aceptar, por pedido de Néstor Kirchner, « mediar» en esa pulseada, el gobierno de España ensaya, casi sin margen, un último esfuerzo para restablecer el diálogo entre la Argentina y Uruguay. Con ese objetivo, Zapatero se reunió con los Kirchner y luego voló a Montevideo.

El momento no podría ser peor: Botnia embarcará hoy la primera plancha de pasta celulosa hacia la terminal de Ontur mientras mantiene cerrada la frontera a la altura de Gualeguaychú, y los ambientalistas de Entre Ríos bloquean los tres puentes que comunican con Uruguay.

Nadie, ni el más optimista, logra siquiera fantasear con una salida elegante. Es más: los esfuerzos son para evitar que el forcejeo se agrave de manera indeseable. No hay, a simple vista, milagro real que permita encontrar una solución «de fondo».

Lejos, licuada, quedó la intervención de Juan Carlos de Borbón, que tiempos atrás logró que la otra pastera, ENCE, de capitales españoles, «resigne» una inversión de unos 100 millones de dólares y, por solicitud del monarca, se mude río abajo, hasta Nueva Palmira.

Ayer, Zapatero dialogó 20 minutos con el canciller Reynaldo Gargano y tuvo un breve contacto con el vicepresidente uruguayo Roberto Nin Novoa, que hoy le dará la recepción oficial. Tabaré Vázquez está literalmente fuera de radar: anda de gira por Oceanía.

«Tiempo, paciencia y espera» fue la frase mágica que pronunció el presidente español al llegar ayer a Montevideo luego de pedir, desde Buenos Aires, que no se rompa el diálogo entre los dos países. La frialdad entre los gobiernos es absoluta, como la incomunicación.

Sin diálogo, Buenos Aires y Montevideo se entreveran en una guerra dialéctica respecto de la actitud de Juan Carlos en el conflicto. Desde la Casa Rosada repiten que el enojo de la comitiva española era visible y expreso. «Los engañó como a nosotros», dicen.

Tabaré, en cambio, hizo relatar una versión diferente. Mandó a sus voceros a decir que Juan Carlos escuchó su explicación y entendió que haya tomado la decisión de autorizar a Botnia luego de «soportar» que, durante meses, permanezcan los piquetes ambientalistas.

En el corto plazo hay una instancia donde, obligadamente, Tabaré tendrá que verse con la ya asumida Cristina de Kirchner. El 18 de diciembre, en Montevideo durante la cumbre del Mercosur, el uruguayo debe pasar la presidencia pro tempore a la mandataria argentina.

Antes está la asunción de la primera dama y sería un hecho inédito en los últimos años que el presidente del Uruguay no participe. Pero en el clima espeso producto de Botnia se comienza a especular con que Tabaré no sea de la partida.

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