25 de abril 2008 - 00:00

Debut entre la CGT y la Ezeiza sangrienta

Hugo Moyano
Hugo Moyano
A cuatro cuadras de la esquina de 205 y Racedo, en Ezeiza, donde ayer Néstor Kirchner volvió a treparse a una grada política, el caudillo sindical Lorenzo Miguel tenía una quinta donde, durante años, recibió a dirigentes políticos y gremiales.

La cercanía física del reducto del fallecido caudillo sindical con el lugar donde el patagónico estrenó traje de jefe del PJ hizo que Miguel, padrino, entre otros, del alcalde de Ezeiza, Alejandro Granados, tuviese ayer una presencia casi permanente.

La imagen del dirigente metalúrgico se duplicó: en el «museo» fotográfico armado por Dulce, la esposa diputada de Granados -también de Kirchner y Cristina donde antes estuvo la de Carlos Menem- y, luego, en un obsequio, un mural con el rostro, que aportó Antonio Caló, titular de la UOM.

Fue, en rigor, un homenajeado permanente que contrastó con el buceo en la memoria que ensayó Kirchner cuando comenzó su discurso: «Recuerdo cuando millones vinimos a Ezeiza, yo desde La Plata, a esperar a Perón». Nada dijo de la sangre ni de los tiros de aquella jornada.

No fue, la referencia a Lorenzo Miguel, la única mención gremial que tuvo el acto en Ezeiza. En su discurso, el ex presidente se citó a Hugo Moyano y a Caló, a pesar de que en el escenario había varios dirigentes gremiales, entre ellos, José Luis Lingieri y Omar Viviani.

  • Bendición

    «Los compañeros Hugo y Caló», dijo Kirchner, y sus palabras sonaron a bendición: en estos días, la CGT discute cómo se integrará la cúpula que asumirá la conducción de la central sindical a partir del 14 de julio próximo, cuando Moyano sea reelecto.

    Salvo el moyanismo, el resto de los sectores sindicales quiere que Caló sea proclamado secretario adjunto de la central en un intento por poner como segundo del camionero a un dirigente de peso y que tiene, detrás, a un gremio poderoso como el metalúrgico.

    Moyano preferiría que siguiera Lingieri, pero hasta el propio Kirchner, se afirma, intercedió para que ese lugar lo ocupe Caló. Ayer, al nombrar a ambos, el patagónico pareció enviar una señal.

  • Beneficios

    Entre fuegos artificiales, y una versión remozada de la «Marcha Peronista» con guitarras distorsionadas y velocidad de banda trash, Kirchner debutó como jefe partidario, aunque siguió usufructuando los beneficios de ser «primer caballero»: a Ezeiza llegó en un helicóptero de la flota presidencial. Evitó, sin embargo, rodearse de funcionarios: en la FAM, diez días atrás, el patagónico se había mostrado con medio gabinete. Ayer, sin embargo, llegó flanqueado por la plana mayor del nuevo PJ, desde Daniel Scioli hasta Moyano, pasando por el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, también vice del partido, y por el vicegobernador bonaerense, el matancero Alberto Balestrini.

    Territorial, Kirchner juntó a buena parte de los intendentes del conurbano: Julio Pereyra (Varela), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Espinoza (La Matanza), Aníbal Regueiro (Perón), Joaquín De la Torre (San Miguel) y Darío Díaz Pérez (Lanús).

    El elenco que lo acompañó en el escenario se completó con diputados como Agustín Rossi y Carlos Kunkel, piqueteros como Emilio Pérsico y operadores silenciosos, como el caso de José «Pepe» Salvini.
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