6 de noviembre 2001 - 00:00

Déficit cero y pacto federal, ofrendas de De la Rúa a Bush

Desde ayer Horacio Liendo y Jorge Baldrich preparan en Washington la reunión que mantendrán George W. Bush y Fernando de la Rúa, el domingo próximo a las 11 en Nueva York. A ese encuentro el Presidente llevará, a eso aspira, dos ofrendas: un nuevo compromiso de alcanzar el déficit cero en 2002 y el pacto con los gobernadores que se seguirá negociando esta semana. ¿La expectativa secreta del gobierno? Que Bush realice algún gesto, aunque más no sea político, de respaldo financiero al nuevo plan lanzado en la Argentina.

Fernando de la Rúa se entrevistará el domingo con George W. Bush. Para ese encuentro espera contar con dos ofrendas en su portafolios: un presupuesto articulado en torno al objetivo del déficit cero, tal como se había comprometido en la última negociación financiera con el Tesoro norteamericano, y un acuerdo con los gobernadores que, además de respaldo político, evidencie la voluntad general de las provincias a sumarse al ajuste fiscal. Estas dos demostraciones de De la Rúa se proponen como contrapartida para un gesto amistoso del gobierno de Bush en el plano financiero. Aunque todavía anoche el auxilio que podría negociarse no tenía un formato claro para el gobierno argentino.

La visita de De la Rúa está siendo preparada por hombres del Ministerio de Economía. El consultor externo de dicho ministerio, Horacio Liendo, y el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, participaron ayer de una reunión con funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, en Washington, para explicar las características técnicas del nuevo plan lanzado por el gobierno de Fernando de la Rúa. Liendo y Baldrich viajaron el domingo por la noche en el mayor de los sigilos para asistir a un encuentro informativo frente a expertos en la Argentina de distintas agencias de la burocracia norteamericana, entre ellas la Casa Blanca, la vicepresidencia, el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, el Departamento de Defensa y la CIA.

Aclaración

La presencia de los dos colaboradores de Domingo Cavallo es preparatoria del encuentro que mantendrá De la Rúa con Bush, el domingo a las 11, en el Waldorf Astoria de Nueva York (una entrevista casi cabalística: se realizará el día 11 del mes 11 a las 11 y, por lo que se informaba ayer, en el piso 11 del hotel).

El Presidente se encargó ayer de aclarar, en un gesto de civilidad muy comprensible, que no visitará a su colega para pedirle fondos «porque no necesitamos dinero adicional». Pero a pesar de la prudencia de diplomáticos y funcionarios de Economía, al gobierno le resulta imposible ocultar que uno de los cometidos de De la Rúa será sensibilizar al gobierno norteamericano para que realice un gesto hacia la Argentina en el plano financiero. Más concretamente que, como en la experiencia de la última negociación externa, Bush sensibilice a Paul O'Neill, el secretario del Tesoro, para que auxilie al país aunque más no sea simbólicamente, acaso participando de la compra del nuevo bono que lanzará el gobierno. Aunque anoche se veía bastante difícil que un gobierno como el de Bush, que está emitiendo bonos para captar dinero en medio de un desastre como el que se derivó de los ataques terroristas (con un costo global de u$s 650.000 millones), decida utilizar recursos para adquirir títulos de un país emergente con problemas.

Otra propuesta que se discutirá hasta el domingo próximo es la de un fondo para fortalecer la posición de divisas del Banco Central, que pueda integrarse con recursos del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BID y que estaría destinado a respaldar los depósitos bancarios si la crisis se profundiza (es una de las condiciones que ponen las entidades financieras para admitir que el Estado fije el precio de la tasa a la cual se va a financiar el gasto público).

Negociación

Una versión más audaz hablaba anoche de la negociación de un bono cupón cero emitido por el gobierno de los Estados Unidos como instrumento del canje de deuda con los bancos. Se especulaba con que éste podría haber sido uno de los cometidos del sigiloso viaje de los hombres de Cavallo.

El traslado de Liendo y Baldrich se realizó a sugerencia de James Walsh, el embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires, a quien se podría confundir con un ministro del Interior si se lo mide por la hiperactividad que aplicó durante esta crisis en solidaridad con el gobierno de De la Rúa. En principio se había imaginado que quien viajara a Washington fuera Adalberto Rodríguez Giavarini, lo que hubiera obligado a reuniones de un nivel superior a la de ayer y, tal vez, a un nivel de precisión menor en la información sobre la «letra chica» de algunos decretos y disposiciones. Por eso se prefirió que el encuentro fuera más modesto pero que contara con explicaciones de los hombres que en mejores condiciones están para responder a los dos grandes interrogantes que debe enfrentar la administración De la Rúa. El primero, qué arquitectura jurídica y financiera tendrá el nuevo bono que emitirá el gobierno para la reestructuración de la deuda pública. La otra duda, dirigida a Baldrich, es sobre la viabilidad que tiene el programa de déficit cero sobre el cual se realizaron las negociaciones anteriores. Por eso el secretario de Hacienda llevó un detalle sobre el presupuesto de 2002 y los recortes que se prevé realizar, incluidos los de partidas educativas como las del Fondo de Incentivo Docente.

Esos dos capítulos del nuevo plan serán la materia principal de conversación de De la Rúa con Bush. El presidente norteamericano interrogará a su colega sobre la marcha del programa de austeridad fiscal. Por eso De la Rúa presentará el nuevo presupuesto y el marco político en el que piensa ejecutarlo, es decir, el de un nuevo acuerdo con los gobernadores de provincias.

Para disimular estas materias de diálogo queda una agenda más variada de la que también hablarán De la Rúa y Bush: el terrorismo y, sobre todo, su eventual incidencia en la Triple Frontera, las negociaciones comerciales entre Mercosur y Estados Unidos (denominadas «4 más 2») y la posición que llevará la Argentina a la reunión de la OMC en Doha.

El programa de actividades de De la Rúa en Nueva York, además de su participación ante la Asamblea General de la ONU, prevé contactos con el sector financiero. Por eso ayer se comenzaba a evaluar la conveniencia de una visita de Daniel Marx a Wall Street para exponer las características de la reestructuración de la deuda. Con independencia de lo que considere Cavallo -más confiado en las gestiones de Jacob Frenkel-la Casa Rosada sigue impulsando la participación de Marx en el «road show» del nuevo plan en Nueva York y Londres. Paradójicamente o no, esta predilección es la que alimentó la tirantez entre el ministro y su segundo, que está ya en el límite.

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