Demanda Kirchner por Derechos Humanos para ocultar la crisis en Santa Cruz
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La exigencia presidencial disparó la jugada más fuerte del Consejo de la Magistratura para deshacerse de cuatro integrantes de la Cámara de Casación.
Esa arremetida generó una réplica de la corporación de jueces y un llamado de atención de Corte Suprema que instó al gobierno a respetar la independencia judicial y actuar con mesura en el reclamo.
Mientras Kirchner reivindicaba la figura de los militantes asesinados en el Chaco, los jueces supremos se reunieron con el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, y el procurador Esteban Righi.
Los dos representantes del Ejecutivo forman parte de una especie de comité que tiene como labor procurar que las causas lleguen rápido a juicio y garantizar la seguridad de los testigos. La desaparición de Julio López, luego de declarar en un juicio contra Miguel Etchecolatz, desnudó esa debilidad de la administración kirchnerista.
Ahora para evitar nuevos López el gobierno instruyó a su ministro de Justicia para generalizar la seguridad física y psicológica de las personas involucradas en estos procesos y sus familias a través del programa de protección de testigos y de un plan nacional de acompañamiento y asistencia a los querellantes y testigos de las víctimas del Estado.
En la Corte Suprema la nulidad de los indultos -que concedió Carlos Menem a ex jefes militares- es un caso definido. El tribunal está pronto a obtener la mayoría requerida para declarar inconstitucional ese beneficio. Será en una causa iniciada por el ex jefe del Comando de Institutos Militares en Campo de Mayo, general Santiago Omar Riveros, cuyo indulto fue anulado por un juez de instrucción y luego confirmado por la Cámara de Casación.




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