Jorge Telerman tiene previsto anunciar el próximo 10 de abril quién lo acompañará en la fórmula hacia su reelección y también las listas de candidatos a legisladores porteños que portará en el cuarto oscuro del 3 de junio.
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El jefe de Gobierno se encuentra avanzando en un acuerdo con Elisa Carrió para que Enrique Olivera sea su candidato a vice, pero aún no avala las condiciones que le imponen para esa sociedad.
Debería Telerman -tal como anticipó este diario- cambiar su voto y adherirse al Frente Cívico que está conformando Carrió. Por ahora ambos -Telerman y Carrió- se entregarán al descanso pascual, mientras Olivera continuará los conciliábulos. El legislador aseguró que «en eso son intransigentes» al referirse a que Telerman debería integrar ese frente o «convergencia» que piloteará la ex diputada. Pero eso significaría para el jefe de Gobierno dar un vuelco opositor a la gestión nacional, la cual viene avalando.
Meditación
En cambio, los adherentes al jefe de la Capital Federal intentan sumar a Olivera sin necesidad de un acuerdo más amplio con el ARI de la Ciudad (en definitiva, Carrió se desafilió a ese partido) y explican que en la coalición que inscribirá Telerman «hay quienes en la elección presidencial votarán a Kirchner, a Lavagna o a Carrió». No parece suficiente para la ex arista.
A la vez, Telerman meditarácuánto le suma y cuánto le resta en su carrera por la reelección la nueva jugada, ya que dentro de su alianza hay también piqueteros oficialistas y otros sectores de fe kirchnerista que no comulgan en cambio con el candidato Daniel Filmus.
El viernes pasado Olivera mantuvo una reunión con Patricia Bullrich, cuyo partido Unión por Todos integraría el frente cívico de Carrió.
Bullrich sonó como eventual candidata a jefe de Gobierno del ARI, pero causó rechazo en un sector de ese partido. Ahora, si fracasa la fórmula Telerman-Olivera, la podría reemplazar Olivera-Bullrich. Esa posibilidad crecía en chances en las últimas horas al analizarse mediciones de encuestadores entre los allegados a Olivera. Creen que, solos, podrían hacer una elección decorosa y mantener el sello ARI en el cuarto oscuro si es que no prospera el pacto electoral con el Ejecutivo porteño.
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