9 de agosto 2001 - 00:00

Desafía el PJ a Cavallo con proyecto propio de presupuesto

El bloque de senadores del  PJ entró en crisis en los últimos días
El bloque de senadores del PJ entró en crisis en los últimos días
El peronismo del Senado se reunirá hoy en la sede del Consejo provincial del PJ para disciplinar el frente interno y cicatrizar heridas de la aprobación del déficit cero. La idea de los legisladores opositores -aunque son mayoría en la cámara-es replantear la estrategia parlamentaria hasta el 10 de diciembre, que incluye una batalla central todos los años: la redacción del propio presupuesto 2002. Piensa preparar un proyecto alternativo al del gobierno, con recortes que no afecten salarios ni jubilaciones, una manera, además, de hacer campaña electoral.

Uno de los ejes centrales de la deliberación, prevista para el mediodía, consistirá en levantar un dique de contención a quienes todavía sobreactúan el tijeretazo a la clase pasiva, el chubutense Osvaldo Sala, el santacruceño Eduardo Arnold y el neuquino Daniel Baum, que amenazan con separarse y montar otra bancada justicialista disidente como las que ya animan los puntanos de Adolfo Rodríguez Saá ( Susana Negre de Alonso y Héctor Torino) y los del bloque 17 de Octubre ( Héctor Maya, Antonio Cafiero y Jorge Villaverde).

José Luis Gioja
aprovechó la convocatoria a una cumbre del PJ para mañana con gobernadores en el Consejo partidario, a fin de organizar un cónclave 24 horas antes con sus colegas de bloque. Así, podrá continuar la discusión que no logró materializarse durante la cita habitual de los martes por falta de tiempo. Anteanoche, gracias a la llegada del nuevo senador por Santa Fe, Miguel Angel Robles (que reemplaza al fallecido Carlos Funes), y a la despedida de Omar Vaquir -un peronista que asume como embajador de Fernando de la Rúa en Kuwait-, el encuentro quedó diluido entre saludos protocolares y los aprestos de la sesión del día siguiente. El sanjuanino -que cuenta con respaldo mayoritario-espera recibir hoy una confirmación tácita de su jefatura, tras una semana cargada de rumores.

Ciertas querellas derivadas de la votación del último ajuste tomaron forma de versiones «terroristas». El pampeano Carlos Verna apareció, según esos comentarios maledicentes, como contradictor de Gioja, impulsado por la cordobesa Beatriz Raijer, quien se enemistó con el sanjuanino tras la difusión de una carta que le envió José Manuel de la Sota, instantes previos a la sanción de la Ley de Déficit Cero.

El titular de la comisión de Presupuesto nunca aceptó la posibilidad de encabezar un recambio en la conducción de la bancada opositora, aunque se siente fortalecido a partir de la recomposición de su relación con el gobernador Rubén Marín. La «entente» le permitió garantizarse la reelección, lo cual lo obligó a levantar su tradicional bajo perfil (habitualmente, huye despavorido cada vez que se encuentra con un cronista parlamentario) para hacer campaña.

Para guardar las formas y aventar sospechas, Gioja y Verna se reunieron el martes al mediodía para aclarar la situación, sin necesidad de aludir directamente a las versiones. Ambos saben que tienen casi asegurada la vuelta a la Cámara alta para el próximo período y, en consecuencia, no tiene sentido anticipar disputas, sobre todo cuando se espera un desembarco masivo de eventuales competidores para Presupuesto y Hacienda (el peronista Oscar Lamberto y el radical Raúl Baglini) o para la presidencia del bloque ( Eduardo Duhalde o Jorge Busti), sin olvidar las apetencias que puede despertar la comisión que todavía administra Gioja, Coparticipación Federal, entre los recién llegados.

• Catarsis

Fundamentalmente, el debate de hoy servirá para hacer catarsis sobre la trabajosa sesión del ajuste. Carlos Corach puede que sea blanco de los reproches más variados. Sus colegas lo acusan de asistir al bloque sólo para enterarse de la táctica del PJ, para -de inmediatotelefonear a Chrystian Colombo y mostrarse como operador de la bancada ante el gobierno una suerte de influyente multipropósito.

Los pases de factura resultarán inevitables, especialmente, para quienes no cumplieron con su promesa inicial de levantarse para habilitar la sanción de la ley. Raijer y el rionegrino Remo Costanzo -recuerdan algunos de sus pares-se resistieron en el momento convenido a dejar las butacas, a pesar del ofrecimienTo original que -dicen-habían efectuado delante de testigos.

En las horas previas a la votación, se resolvió quiénes se marcharían del recinto y los que se quedarían a votar en contra, tal cual publicó este diario. Además de los voluntarios,
se aceptó como criterio rector que quienes aspiraran a renovar títulos en octubre pudieran permanecer para demostrar su oposición a la poda de jubilados y estatales. Verna y el riojano Jorge Yoma, por ejemplo, no se levantaron en el momento de sufragar y nadie les hizo reproche alguno. También se consideró la solicitud de varios «halcones» que no iban a resignarse a seguir la sanción desde los monitores de sus despachos.

Curiosamente, algunos de los que se quedaron continuaban ayer con la amenaza de irse del bloque, entre ellos,
Arnold, Baum y Sala. El descontento de Baum es el único que sorprendió. Arnold, a pesar de estar integrado formalmente a la conducción, nunca se terminó de disciplinar el bloque y se manejó con bastante autonomía. Contribuye a este cuadro que mantiene una mala relación con el gobernador Néstor Kirchner, quien bendijo el bloque unipersonal de Daniel Varizat por el PJ-Santa Cruz, socio en el hemiciclo de los puntanos y del grupo de Maya-Cafiero.

Sala
mostró un progresivo perfil crítico de Gioja y compañía. Seguramente, le afectó el escándalo de las supuestas coimas, que lo forzó a dejar la cúpula de la bancada, de la cual era vice. Durante la votación del ajuste, pidió que se hiciera nominalmente, de manera tal que quedara registrado el sufragio de cada uno de los presentes y, por supuesto, los ausentes. Para la mayoría de sus compañeros, sonó a provocación, ya que a puertas cerradas habían consensuado -en este caso, sí mediante una votación a viva voz-la táctica que llevarían a la sesión para facilitarle la ley al gobierno.

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