30 de noviembre 2001 - 00:00

Descartan Bush y Blair investigar muerte de presos

Londres y Washington (EFE, DPA) - Los gobiernos británico y estadounidense descartaron ayer iniciar una investigación sobre la supuesta matanza de varios centenares de prisioneros talibanes y de la red terrorista Al-Qaeda en sendos episodios en la fortaleza de Qala-i-Jangi, cerca de Mazzar-i-Sharif, y en Takteh Pol, al sur de Afganistán, que provocaron serios reclamos en las Naciones Unidas.
«En la guerra ocurren cosas desagradables», expresó el secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico, Peter Hain, y descartó que el Reino Unido vaya a comenzar una investigación propia.

En Washington, la reacción del Pentágono fue considerar «no creíbles» esas denuncias. «Nuestro equipo en ese lugar (por Qala-i-Jangi) no nos informó nada de eso», explicó la vocera del Departamento de Defensa, Victoria Clarke.

Buen trato

Sin embargo, el primer ministro británico, Tony Blair, exhortó a la Alianza del Norte a dar un buen trato a los prisioneros, y aclaró que «hemos presionado constantemente para que se comporten con ellos en forma conveniente», durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente francés, Jacques Chirac, y el primer ministro, Lionel Jospin.

Desde que se conocieron detalles de los aparentes combates ante la insurrección de los presos que se habían rendido en Kunduz, la prensa europea criticó eventuales violaciones a los derechos humanos en la que habría sido la matanza más grave desde que empezó la guerra.

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Mary Robinson, aseguró que debe abrirse una investigación sobre el suceso. Con ese fin, la Alianza del Norte anunció que permitirá que la organización Amnistía Internacional realice una inspección.

Una cifra que va de 450 a 900 milicianos, todos los ocupantes de la prisión, en su mayoría extranjeros de Al-Qaeda, murieron en la fortaleza de Qala-i-Jangi tras combatir por un presunto motín iniciado el domingo y que duró hasta el miércoles, lo que motivó el apoyo de bombardeos estadounidenses para sofocarlo.

Los periodistas que pudieron acceder al fuerte cuando finalizaron los combates
encontraron numerosos cadáveres y despojos e informaron que en un área determinada los cuerpos de los presos muertos tenían las manos atadas. En el otro hecho, un comandante pashtún denunció que 160 talibanes habían sido ejecutados en Takteh Pol ante los ojos de militares estadounidenses que intentaron disuadir a los ejecutores.

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