21 de septiembre 2005 - 00:00

Desvela a Duhalde control de urnas en tierra enemiga

Chiche Duhalde recorrió ayer otros de los distritos en los cuales el intendente local se pasódel duhaldismo al kirchnerismo. En Moreno proclamó que el PJ de Buenos Aires es opository que no habrá reconciliación tras las elecciones.
Chiche Duhalde recorrió ayer otros de los distritos en los cuales el intendente local se pasó del duhaldismo al kirchnerismo. En Moreno proclamó que el PJ de Buenos Aires es opositor y que no habrá reconciliación tras las elecciones.
Un número separa la desazón del festejo: 250 mil votos, el volumen que permitiría al PJ duhaldista tocar la frontera de los 25 puntos, con que lograría no sólo sobrevivir al 23 de octubre, sino, además, convertirse, Chiche Duhalde dixit, en una «oposición que controle al gobierno».

Realidad o deseo, el duhaldismo insiste con que tiene asegurado un piso de 20%, conformado por el voto PJ histórico, más los aportes de Luis Patti -al menos 4%- y de Aldo Rico, desde junio otra vez aliado del ex presidente, que contribuiría con 1 o 2 puntos.

Saltar de 20 a 25 es, más que un desafío de campaña mediática, un problema operativo: los tácticos chichistas advierten que el domingo electoral tendrán «limitaciones» para fiscalizar la votación en distintas zonas del conurbano y en algunos distritos del interior.

La ecuación es sencilla: la fractura del PJ diezmó la estructura duhaldista que de 70 intendentes se redujo a 25. El proceso de mudanza de Lomas de Zamora a la Casa Rosada se reflejó, además, en la emigración de legisladores, caciques y capitanejos de todo pelaje.

Duhalde
, como pocos -también los radicales- cuantifica la importancia de la logística el día de votación: la necesidad de tener fiscales que pongan su boleta en el cuarto oscuro y que, más necesario todavía, cuenten los votos después de las 6 de la tarde.

Con su ejército de punteros mermado, el ex presidente teme no poder montar la cobertura imprescindible para impedir avivadas. Nadie habla de fraude. No, al menos, del fraude tradicional de digitar los resultados, lo que vulgarmente se llama «dar vueltas las urnas».

Es más simple: que los votantes no encuentren la boleta del PJ en el cuarto oscuro. Patti, ahora aliado de Duhalde, dijo en 1999 y 2003 que las papeletas del PAUFE desaparecieron de los lugares de votación. Por entonces, el ex subcomisario denunció una maniobra duhaldista.

En este turno, del otro lado del mostrador -Chiche ha dicho que pelea contra la estructura de la Nación y la provincia-, el ex presidente se percató que las mañas que antes les imputaban a los suyos ahora podría padecerlas él en carne propia.

«Los votos (para llegar a 25%) están. Lo que falta es que logremos que los metan en las urnas y luego los podamos contar»,
explicitó la preocupación del PJ un duhaldista que integra el comando de campaña.

• Orfandad

De la ristra de municipios tildados con una marca roja, que señala que allí la fiscalización no está garantizada, los laderos del ex presidente mencionan dos casos testigo: Merlo, dominio de «el Vasco», Raúl Othacehé, y José C. Paz, controlado por Mario Ishii.

En Merlo, granja que
Othacehé tiene «alambrada», el duhaldismo está huérfano. Al punto que la lista del PJ oficial la integran dirigentes ligados al intendente. A esta altura, los duhaldistas lo consideran casi un caso perdido a pesar de lo que pueda aportar Patti.

En José C. Paz la situación es similar. El peronismo oficial fue perforado por
Kirchner, y Duhalde envió a sus negociadores a «alquilar» una estructurade fiscales. Baldomero « Cacho» Alvarez negoció que esa tarea la realice el ex menemista Rubén «Hueso» Glaría. Observan, además, problemas de ese tipo en Moreno -donde mandan el intendente Andrés Arregui y el jefe local Mariano West-y algunas zonas de La Matanza -dominio de Alberto Balestrini-, donde el ex presidente envió a « construir» a «Cacho» Alvarez y a Jorge Villaverde.

En cambio, la cobertura electoral está garantizada en los 15 municipios que Duhalde retiene en el conurbano, entre los que se cuentan Hurlingham -Luis
Acuña/J.J. Alvarez-, Tres de Febrero -Hugo Curto-, Almirante Brown -Villaverde-y Berazategui -Juan José Mussi-.

En tanto, en algunas regiones del interior -donde la fiscalizaciónes más sencilla-, el duhaldismo anticipa problemas. El caso obvio es el de la Sexta Sección, de donde llegan datos duros:
en Bahía Blanca, Chiche aparece tercera, detrás de Cristina Fernández y de Luis Brandoni.

Para dimensionar hasta qué punto el cuidado de la boleta es relevante, sirve husmear las condiciones del acuerdo
Duhalde-Patti que, entre sus puntos, incluyó que los fiscales del PJ «garanticen» que las listas del PAUFE estén en el cuarto oscuro el domingo 23.

¿Abruma la misma preocupación al kirchnerismo?
Menos que a los duhaldistas: primero porque montó una estructura más amplia y segundo porque cuenta con el aparato --léase recursos-para financiar a los más de 25 mil fiscales necesarios para controlar la elección.

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