6 de septiembre 2002 - 00:00

Devalúa Duhalde comisión Arslanian

Típico de la administración Duhalde: se devaluó la nueva comisión que iba a entender de Seguridad bajo la tutela de León Carlos Arslanian. Redujeron miembros, lo cual no es malo, pero por falta de entendimiento general y no por austeridad.

También suprimieron consejeros que no encajaban con el gobierno (caso del insolente comisario Julio César Frutos que cuestionó por carta al Presidente). Casos obvios de censura, las listas negras tan habituales en la Justicia y la Policía. Por si todo esto no fuera poco y deprimente -se trata de la vida de los ciudadanos y el oficialismo discute y reniega por intereses mezquinos-, ningún hombre del ministro de Justicia se incorporó a la comisión y el propio ministro Juan José Alvarez se negó a suscribir el decreto.

• Viejo conflicto

Un desafío al Presidente, también a la nueva comisión que tampoco depende de Justicia, ministerio al cual debía aconsejar. Aunque tenga miedo de que Arslanian lo reemplace en el cargo, Alvarez debería haber mostrado otro tipo de grandeza. Pero, claro, le cuesta ese gesto con un rival que nunca fue generoso: un viejo y odioso conflicto ya imposible de modificar. Como diría Murphy, no López, en su regla número 4, lo que se sabía que iba a terminar mal, termina mal. Sección del programa de Jorge Lanata: «Yo te lo dije».

Algunos de los que van en la comisión ya amenazan con dinamitar el operativo distracción de Duhalde (ya que esta comisión simplemente es un recurso mediático para ocultar el problema de la creciente inseguridad). Sienten que no fueron convocados para este mamarracho y empiezan a percibir que si otros fueron censurados por buena conducta, la participación de ellos se vuelve sospechosa. Dramático y escandaloso final, aunque hoy sea el día del nacimiento.

El Presidente, otra vez, jugando a más de una punta -un día de izquierda, otro de derecha-, complicó en el juego a los Alvarez, Arslanian, Ruckauf, Cafiero, Casanovas, Solá, sus entendidos en seguridad, esos reciclados del fracaso. Pero ya ni ellos soportan ese juego perverso, limitado; algunos desertan y ni siquiera, siendo ministros, van a ir a la designación en la Casa Rosada de Arslanian & Cía. La próxima vez, si esto sigue así, estos buenos muchachos -ante el estupor colectivo- dirimen sus intereses a balazos, como se hizo siempre en la provincia de Buenos Aires. Al menos, en el duhaldismo. Y no pidan que se den ejemplos.

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