Diciembre negro: desbordes otra vez en Plaza de Mayo

Política

Furiosos porque este año no hubo "aguinaldo" para desocupados y, además, les quitan los planes sociales, los piqueteros y los partidos de la ultraizquierda aprovecharon ayer el quinto aniversario de la caída de Fernando de la Rúa para paralizar parte de la Capital Federal y mostrar, una vez más, que aunque diezmados pueden adueñarse de un espacio mísero sin que el gobierno les ponga límites. Ajeno a las protestas, a esa misma hora Néstor Kirchner encabezaba un acto en Moreno y elogiaba al jefe local, el ahora diputado Mariano West, uno de los barones del peronismo antes duhaldista y ahora ultrakirchnerista, a quien se acusó de haber instigado los saqueos y el caos que precipitaron el derrumbe del gobierno aliancista. Otro modo de hacer memoria.

Organizaciones de derechos humanos, grupos piqueteros, partidos políticos y estudiantes se movilizaron ayer desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo para recordar a las víctimas del estallido que marcó el fin del gobierno de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001.

Los manifestantes, de marcado perfil opositor a Kirchner, concentraron en distintos puntos de la Capital para, sobre el atardecer, movilizarse hacia la Casa Rosada donde enfocaron su reclamo, dirigido al gobierno nacional, por «castigo a los responsables físicos e intelectuales de la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001».

Con los rostros cubiertos por capuchas y portando palos, algunos grupos produjeron incidentes aislados, como el ataque a una sucursal bancaria. Se trataba de militantes del grupo Quebracho que atacaron una entidad e hirieron, sin gravedad, a dos efectivos policiales.

  • Móvil de TV

    No fue un hecho casual: el disturbio se registró en Avenida de Mayo y Chacabuco, frente a la sede del HSBC donde el 20 de diciembre de 2001 fue baleado el joven Gustavo Ariel Benedetto, de 24 años. En tanto, otro grupo atacó un móvil de un canal de TV.

    Otro grupo de encapuchados, en tanto, intentó sin éxito acercarse al edificio Central de la Policía Federal.

    Mientras eso ocurría, Kirchner participaba de un acto en Moreno junto a Cristina Fernández y Daniel Scioli, donde elogió a Mariano West, ex intendente de ese distrito que fue denunciado como instigador del saqueo de comercios (ver nota aparte).

    Sin embargo, el grueso de la movilización -que fue masiva aunque menguada en relación con años anteriores fue pacífico, pero su atomización paralizó casi totalmente el tránsito porteño. Por eso, ayer fue tortuoso circular por el centro de la Ciudad.

    «La rebelión popular sigue vigente», fue una de las consignas de los manifestantes entre los que se destacaban las columnas del Polo Obrero, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Partido Comunista y el Frente de Trabajadores Combativos (FTC), entre otras.

  • Testigo

    Por la coincidencia de fechas, la organización sumó a sus planteos el pedido de aparición con vida de Jorge Julio López, el testigo que declaró en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz y que permanece desaparecido desde el 11 de setiembre.

    Las críticas fueron, una vez más, sobre Kirchner, a quien se acusó de ser « continuador» de las políticas «de hambre, entrega y represión» que «estalló el 19 y 20 de diciembre de 2001», según las pancartas que exponían ayer los manifestantes reunidos en Plaza de Mayo.

    Esa postura crítica fue la que impidió que haya una sola marcha sobre los hechos trágicos del 19 y 20 de diciembre de 2001. De hecho, el martes se movilizaron otros grupos, entre ellos Libres del Sur y la CTA, que no comparte la posición ultra de los que se movilizaron ayer.

    Decidido a no confrontar, el gobierno se limitó a través de Aníbal Fernández a minimizar las manifestaciones contra el gobierno. El ministro afirmó que se trata de «formaciones políticas» y sostuvo que la conflictividad social se redujo porque «hay millones de puertas» a las que llamar para lograr respuestas.
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