28 de septiembre 2005 - 00:00

Difunden escenas de un kirchnerismo con rostro humano

El nuevo discurso de Cristina Kirchner en campaña empapa ya la prosa de los redactores de la agencia oficial " Télam", que ha entendido que su función es ahora reflejar los actos íntimos del matrimonio presidencial. Este gobierno, cuyo mandatario no da conferencias de prensa ni reportajes fuera de control, tampoco permite que reporteros gráficos ingresen en el despacho presidencial a registrar imágenes; sólo pueden hacerlo los foto-periodistas de la Presidencia. La novedad es que pudo ingresar un cronista de " Télam" para registrar un paseo de los Kirchner con un grupo de visitantes. Esa crónica tiene doble intención: no sólo reflejar la existencia de un kirchnerismo de rostro humano sino también mostrarle al público la emoción que puede embargar a un militante radical que se ha pasado al gobierno cuando la recompensa es visitar el despacho del propio presidente. Veamos esa crónica de la agencia "Télam".

Buenos Aires, 27 de setiembre (Télam) - Los vestigios de una jornada larga de trabajo estaban presentes: capuchones de lapiceras Bic, páginas con información de las últimas noticias, el informe de la reservas del Banco Central y dos cuadernos tipo arte con apuntes de tareas, la agenda, entre otros elementos.

Los 80 vecinos de Olavarría que atravesaron las puertas del Salón Sur y caminaron por el pasillo de alfombras rojas e ingresaron sin hesitar al despacho presidencial no lo podían creer. «No puedo creer que yo esté acá», musitó Ofelia, señora que formó parte de la comitiva del intendente Helios Eseverri y que tuvo la oportunidad de acceder a la intimidad de la Casa de Gobierno.

Todo comenzó a las 20 de ayer cuando el Jefe de Estado dio por terminado el acto tras anunciar obras públicas por 157 millones de pesos (construcción de 2.100 viviendas, estudio de factibilidad para autovía entre Km 288,6 y Km 297,7 y pavimentación del enlace de RN 3 con RN 226) y les pidió a los invitados que lo acompañaran a visitar uno de los lugares más preciados del poder.

Erigido un paso atrás de la puerta, con mocasines clásicos de color negro, ambo azul con saco abierto y corbata celeste, Kirchner estrechó la mano de cada uno de los ciudadanos ante la mirada de sus colaboradores que no comprendían el nuevo protocolo K. Una suerte de foro público se constituyó en el mismo despacho presidencial porque vecinos preguntaban y Kirchner respondía.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá permaneció en el centro de despacho. El jefe de comunal aprovechó un descuido del Presidente y tomó el sillón de Rivadavia por «asalto» para reclamar a los fotógrafos que los inmortalicen con una instantánea. «Había sido rápido el hombre, me descuidé un minuto y ya me sacó el lugar», soltó Kirchner mientras los presentes festejaban la chanza.

La prensa regional pedía más. Entonces el Presidente comenzó a contar de qué manera afronta el trabajo y qué cosas podía mirar desde su despacho.

«Este lugar que ustedes ven que está cubierto con una lámina dorada, era una ventana que Lanusse hizo cerrar por temor a una bomba», narró el mandatario haciendo alusión a un ventanal vertical escondido que permitiría la vista a la Plaza de Mayo sino fuera por que fue tapiada con cierta elegancia. «Aquella ventana da a la Plaza Colón y puedo mirar Puerto Madero.... es impresionante la construcción», dijo Kirchner.

• Explicaciones

«Así es mi trabajo», explicó el Presidente. Eseverri quería saber cómo distribuía las horas la máxima autoridad de la Argentina. «Acá charlo con los funcionarios y voy anotando los temas en los cuadernos para no olvidarme y luego repaso qué tengo qué hacer», señaló el Presidente. El escritorio tenía los diarios del día y una vaso de agua. Un monitor flat y CPU de última generación están ubicados a la izquierda con impresora.

Cristina Fernández fue de la partida. La candidata del Frente para la Victoria resultó la encargada de presentarle a su esposo «la presidenta de la Sociedad Rural de Olavarría; una de las tres mujeres que están al frente de las instituciones en todo el país». Norma Urruty, luciendo tailleur verde, también tuvo su fotografía junto al Presidente y Cristina además de una ubicada en el sillón. «Cristina Fernández de Kirchner se sorprendió que una mujer sea presidente de la Sociedad Rural. Ella me agarró de la mano y me llevó para adelante diciendo que una mujer tiene que ser presidente y esa deberías ser vos, 'vení, vamos', me dijo y me llevó al sillón de su esposo. El Presidente también dijo que las mujeres nos estamos insertando y podíamos llegar a ser presidente.»

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