28 de junio 2004 - 00:00

Dinero de china

Hoy, Néstor Kirchner se reunirá con el presidente chino, Hu Jintao. Uno de los objetivos del encuentro es de por sí ambicioso: se buscará lograr el financiamiento para una red de ferrocarriles que una Brasil con la Argentina y llegue a Santiago de Chile. Esta iniciativa trascendió en un encuentro de Roberto Lavagna con sus colaboradores poco antes de emprender el viaje a Pekín. Según el ministro, este megaproyecto al mismo tiempo serviría para abaratar las compras de China al Mercosur por menores costos de transporte por la conexión ferroviaria con salida al Pacífico. Lula, semanas atrás, en una gira similar a la que hoy está realizando Kirchner, logró créditos para obra de infraestructura. De allí las esperanzas del gobierno en lograr avanzar en este emprendimiento ferroviario. Ayer, Kirchner visitó, junto con gobernadores y ministros que lo acompañan, la Muralla China y hoy se darán las presentaciones protocolares más importantes de la gira.

Dinero de china
Pekín (especial) - La jornada de hoy de Néstor Kirchner y su comitiva, que comenzó once horas antes que para el resto de los argentinos, estuvo signada por los encuentros comerciales y empresariales. El periplo -que empezó a todos los efectos hoy-arrancó ayer a las 11 (o sea a la medianoche de ayer en Buenos Aires) con un seminario sobre turismo; siguió con otro seminario (esta vez económico): «China y Argentina, socios para el crecimiento» y se prolongó, ya en la madrugada porteña, con la reunión que mantuvieron Kirchner y el presidente chino y secretario general del Partido Comunista Chino Hu Jintao. Ese encuentro estaba previsto que se prolongue durante casi cuatro horas, si se incluye en él el banquete que ofreció Hu a Kirchner y se-ñora en el Gran Palacio del Pueblo.

La jornada dominguera fue aprovechada por el Presidente, los empresarios, los gobernadores y los «invitados especiales» para recorrer la Gran Muralla y otros lugares de atracción turística de la capital china y sus alrededores.

A Kirchner y su «entourage» se les sumaron ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el canciller Rafael Bielsa; está previsto que ambos hablen en los seminarios ya anunciados. Toda la comitiva oficial, como es de práctica en estos casos, fue alojada en la villa de Diaoyutai, construida «ad hoc» para visitantes extranjeros, huéspedes del gobierno chino.

• Trato óptimo

Después de refrescarse -la temperatura no baja de los treinta y tres grados, algo absolutamente inusual para el clima pequinés-Presidente, esposa y acompañantes partieron hacia la Gran Muralla, para lo que hubieron de recorrer unos setenta kilómetros de caminos tortuosos en limusinas, autos y combis.

Al centenar de argentinos -«oficiales» y «amigos»- se les brindó un óptimo tratamiento: agentes de seguridad les abrieron paso en el intrincado tránsito, y una vez en la Muralla impidieron el paso del público en general, dando al paseo un aire de exclusividad. Para el paseo, Kirchner abandonó su clásico traje cruzado abierto y eligió una camisa casi anaranjada.

Seguramente el cansancio que le provocó
la empinada recorrida a pie de casi dos kilómetros le impidió cumplir con una promesa (casi un compromiso de honor) que había contraído con los empresarios argentinos Víctor García Laredo y Alberto López Segura (dueño éste de La Rosa Negra de San Isidro): asistir a la inauguración del restorán Obelisco, que --inversión de casi u$s 4 millones mediante-desde el domingo ofrece un menú típicamente argentino a los chinos que pueden pagarlo. Cabe recordar que García Laredo fue durante casi una década un hombre de plena confianza del empresario Franco Macri en tiempos en que éste era el principal fabricante de autos de la Argentina. García Laredo además había viajado numerosas veces a China representando al grupo Macri, y tanto le gustó el lugar que está casi viviendo allí.

En sentido inverso, el
«núcleo duro» del grupo empresarial que se sumó al viaje oficial eligió ir a Obelisco; la cuenta estuvo a cargo del empresario Sergio Spadone, a quien su padre Carlos envió a vivir a Pekín hace casi dos años, con el objetivo principal de importación vinos argentinos y en un futuro no muy lejano comenzar con la producción vitivinícola aquí. Los Spadone, cabe recordar, son quienes le compraron las bo-degas riojanas a la familia Menem.

En otro plano, la
Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) emitió desde Buenos Aires un comunicado en el que expresa su «apoyo» a la misión comercial que encabeza Kirchner. «ABA quiere hacer público el apoyo de las entidades financieras que la conforman a las gestiones que llevan a cabo el gobierno nacional y un grupo de empresarios privados en la República de China.» La entidad que preside Mario Vicens revela que sus miembros están adquiriendo entidades financieras en China, por lo que esa red aseguraría «el acceso de las empresas argentinas a todos los servicios financieros y bancarios que se requieren para comerciar con China y la zona de influencia, aportando experiencia, contactos comerciales y apoyo financiero internacional para im-pulsar el comercio con una de las regiones de más crecimiento en el mundo», agregó ABA.

Por su parte, los textiles del grupo
Pro-Tejer, encabezados por Aldo Karagozian, aprovecharán el viaje con un doble propósito: lograr créditos para la compra en China de bienes de capital (básicamente máquinas para la industria) y a la vez tratar de impedir la avalancha de prendas y zapatos chinos que -según han expresado repetidamente-podrían llegar al país como contrapartida de las exportaciones de soja. Hoy comienza esa pelea también.

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