San Luis - Con la ley de adelantamiento de las elecciones y de acortamiento de los mandatos ya promulgada, los diputados del Frente Justicialista, encabezados por el presidente del cuerpo, Carlos Sergnese, presentaron ayer sus renuncias a las bancas a partir del momento que asuman sus reemplazantes en los próximos comicios. Los senadores del oficialismo, según pudo confirmar Ambito Nacional, que entregaron sus dimisiones el lunes, también hicieron pública ayer su decisión.
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Así el PJ demuestra que está dispuesto a poner en juego todo, desde la gobernación para abajo. En el caso de la Legislatura, posee los dos tercios en ambas cámaras.
Si bien las dimisiones son a plazo porque no son efectivas en lo inmediato, sirven porque facilitan la caducidad de los mandatos. Es decir, la renovación de todos los cargos electivos prevista por la ley sancionada por la Legislatura que dispuso la convocatoria a elecciones en San Luis «en la misma forma y tiempo» que lo determine el gobierno nacional. Por ello en San Luis se votará el 30 de marzo, si el anuncio presidencial se ratifica en el decreto todavía no firmado por Eduardo Duhalde, para puestos provinciales y municipales.
Pero ni uno ni otro hecho tiene suficiente fuerza para la oposición política que ya dejó sentada su posición de no oír el llamado a imitar el gesto: no habrá renuncias en el marco de esta ley porque considera que la única forma de lograr la reducción de los mandatos es a través de la reforma de la Constitución.
Por eso, el oficialismo parlamentario intentará dejarla hoy sin vía de escape: reactivará en Diputados su proyecto de reforma íntegra de la Constitución que incluye la caducidad a lo cual la oposición está dispuesta, si la actualización de la Carta Magna es parcial.
La radiografía política muestra en este momento a una oposición política atomizada. Ninguna fuerza ha podido recuperarse de la paliza electoral que le infringió Adolfo Rodríguez Saá en octubre último, que se alzó con 69% de los votos con un agravante para lo que fue la Alianza, la traumática salida de Fernando de la Rúa.
Ello justifica todos los esfuerzos de la oposición de eludir cualquier contienda electoral en el horizonte inmediato. A partir de la desarticulación de la Alianza, sus socios fundadores perdieron definitivamente el rumbo: el radicalismo prorrogó el mandato de sus autoridades porque no se sentía en condiciones de someterse a una interna y el Frepaso sufrió una diáspora, quedó prácticamente vaciado. La dirigencia del Frepaso ahora busca refugio en Elisa Carrió, que está próxima a desembarcar en San Luis.
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