Dirigente radicales porteños se inquietan por posibles alianzas de Ibarra
Algunos temen que se parta la Alianza por la diáspora de votos en el Parlamento. ¿Se quedará el gobierno sin respaldo legislativo? No es un peligro hoy, aunque varios Frepaso pueden retirarse del pacto con la UCR. Además, Carlos Chacho Alvarez regresa a la escena sosteniendo a De la Rúa. Apesar de este idilio forzado, los radicales igual temen, sobre todo los porteños, de que Aníbal Ibarra, nervioso por su estabilidad en la Capital, les entregue cargos a otros partidos a costa de los radicales ya ocupados. No hay drama ideológico superior a la desocupación entre los políticos.
-
Caputo destacó la apertura de ofertas para una nueva etapa de la Red Federal de Concesiones
-
Lesa humanidad: Casación negó las domiciliarias de Adolfo Donda y Bernardo Caballero
La estrategia que intenta Ibarra es una suerte de medicina preventiva: si hay una descomposición de la Alianza a nivel nacional, quiere retomar el rumbo, para proteger su gestión de más cimbronazos, no sea cosa que se aborte su proyecto de reelección porteña por esas cuestiones o un fracaso de la Alianza en las urnas del 2001.
«Ya les dije, que en la Ciudad conservaré la Alianza, o bien la transformaremos en otra cosa», explicó Ibarra a la mesa del bloque radical que llegó a su despacho con el temor del destierro. «Ibarra está dispuesto a hacer otra Alianza y nosotros vamos a perder el segundo círculo de poder de decisiones en el gobierno porteño», se confiaron entre sí a la salida del encuentro los portavoces del radicalismo.
Esa reunión en la que el presidente del bloque UCR, Cristian Caram y el vicepresidente de la Legislatura Jorge Enríquez fueron recibidos por Ibarra y el legislador frepasista Ariel Schifrin, tuvo como interlocutora a quien desde hace diez días se convirtió en el manto de lágrimas de los radicales.
La vicejefa explicó a Ibarra cuál era la incertidumbre del radicalismo, la que había recogido de una primera reunión con el bloque, y otra posterior en la que sumó a los funcionarios radicales del gobierno porteño. Allí Felgueras calmó a la tropa. Por un lado consideró que ella ve a más largo plazo cualquier recambio de radicales por peronistas sueltos como intenta Ibarra, pero por otro avaló el estado de «alerta».
«Nuestros ministros se manifiestan como funcionarios de Ibarra y no sienten nuestra inquietud», lamentaron los legisladores.
«Nos llama la atención elacercamiento del Frepaso con Encuentro», transmitieron a Felgueras para referirse a las tertulias entre frepasistas y legisladores que integran la bancada mixta de cavallistas, peronistas y belicistas.
De ese surtido los frepasistas se acercaron por caso al belicista Enrique Rodríguez y al peronista Alberto Fernández. El martes de la semana pasada Ibarra en tanto almorzó con la bancada de Irma Roy y dejó flotando una oferta sin concretar para acercar a la actriz a su cruzada. Para empezar ya se comprometió el voto de esos cuatro legisladores que integran el bloque roysista al presupuesto 2001 que el Ejecutivo giró a la Legislatura.




Dejá tu comentario