29 de enero 2001 - 00:00

Dividen a la Alianza las comunas porteñas

Se sancionaría en marzo próximo la ley que otorgará una nueva geografía a los barrios porteños, al dividir la ciudad en 16 unidades administrativas, con una porción de autonomía, muy acotada, del Gobierno de la Ciudad. La ley de comunas es impulsada desde el radicalismo para que se sancione este año y desde la oposición al oficialismo de la Capital, que representa el bloque Encuentro (cavallistas, belicistas y peronistas). Mañana se encontrarán para esbozar la agenda legislativa de los próximos meses los titulares del bloque Alianza, Ariel Schifrin y de Encuentro, Jorge Argüello. El peronista-cavallista pedirá que la ley de comunas se vote en el recinto de la Capital en marzo «o como mucho en abril», según adelantó a este diario.

El Frepaso retomó la iniciativa del tema, a pesar de la resistencia incluso contra sus socios políticos de la UCR, y empezará la semana que viene una ronda de consultas barriales. Sin embargo, desde la oposición y desde la UCR (ver nota aparte), no están convencidos de que los pasos que sigan los frepasistas terminen, como ellos promueven, con la elección de autoridades de comunas este año. Son 112 nuevos cargos electivos que repartirán en la Capital, una junta de 7 miembros por comuna que deberían elegir los vecinos en octubre próximo junto con la boleta de candidatos a senadores y a diputados porteños, salvo que, llegado el caso, Aníbal Ibarra quiera desdoblar la elección.

Los frepasistas no están convencidos de hacer esa compulsa este año, en parte, porque temen que una guerra de caciques barriales a la hora de conformar las listas debilite a la Alianza o les haga perder puestos. La Capital Federal, para la Alianza, suele ser compensada con la provincia de Buenos Aires, en el armado partidario. En momentos en que la UCR bonaerense comienza a poner reparos en el reparto 50 y 50 entre los socios de la coalición, los frepasistas porteños no están dispuestos a ir a internas abiertas con el radicalismo para diagramar las papeletas de candidatos a los nuevos, por ahora 16, minidistritos. A esa idea se opone fervientemente el titular del bloque Alianza, Schifrin, quien ahora pilotea la organización de los debates con los vecinos sobre las futuras comunas.

Consensos

«Si vamos a consolidar la Alianza, tenemos que buscar los consensos», refuta Schifrin a los radicales, con una teoría de aniquilamiento del punterismo partidario, que irrita a la UCR. «En todo caso, en la Capital ganó Graciela Fernández Meijide, así que no es miedo a perder lo que nos hace ser partidarios del consenso y no de las internas, es un problema de cómo se construye», refuta Schifrin.

El cavallismo irá más a fondo con la intención de que este año se divida a la ciudad en zonas y se voten sus autoridades. Según adelantó Argüello, la fuerza que capitanea «está dispuesta a conciliar un proyecto con la UCR» con tal de «sacar este año la ley y la elección». El Frepaso defiende la división en 16 partes, casi idéntica a la que realizó Fernando de la Rúa en la ciudad para instalar los actuales Centros de Gestión y Participación, oficinas donde se realizan trámites del registro civil y rentas. Las últimas discusiones en torno a una decena de proyectos que se presentaron para la división se topó con los límites que se trazarán. El otro punto en el que parece más difícil el consenso es el presupuesto que manejará cada junta. Las comunas no serán autónomas del gobierno porteño, pero la idea es que tengan un margen de acción para controlar y desarrollar políticas barriales. Serán unidades de gestión política y administrativa, que se encargarán por ejemplo, del mantenimiento de las calles y espacios verdes dentro de su territorio, pero no podrán crear impuestos, ni tampoco contraer deudas.

La sanción de la ley de comunas requiere mayoría especial en la Legislatura porteña, es decir, 40 votos de las 60 bancas de la ciudad. El radicalismo y el Frepaso en conjunto suman 25 diputados en el bloque Alianza, y Encuentro ejerce la oposición con 20 escaños. De esa manera, con 15 bloques minoritarios (la mayoría de un solo legislador), el calendario que quiere forzar la oposición y la UCR para marzo requiere un acuerdo en las fuerzas.

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