17 de octubre 2002 - 00:00

Documento presentado por Carlos Menem y Juan Carlos Romero

Hoy, 17 de octubre, anunciamos al país que hemos decidido constituir la fórmula Carlos Saúl Menem-Juan Carlos Romero para las candidaturas a Presidente y Vicepresidente por el Partido Justicialista que se resolverán a través de las elecciones internas abiertas del próximo 15 de diciembre.-

Hemos resuelto unir nuestras candidaturas en una sola fórmula porque entendemos que el Justicialismo, como la mayor fuerza política organizada de la Argentina, tiene la responsabilidad de dar un ejemplo de unidad, solidaridad y organización. Virtudes que no sólo forman parte del ideario central de nuestro movimiento, sino que resultan fundamentales hoy a la Nación Argentina para superar la inusitada crisis en que la ha sumido el desgobierno.-

Nos unimos para poner en marcha el gran renacimiento de nuestra patria, un esfuerzo de reconstrucción que no requerirá tan sólo la permanente disposición del peronismo a ponerle el pecho a las situaciones más críticas del país, sino que necesitará también de un aporte que va más allá de un partido, pues reclama la unión de los argentinos. Vamos a trabajar por esa unión, porque estamos convencidos de que a la Argentina la salvamos entre todos o no la salva nadie.

Nos unimos porque coincidimos en que gobernar es pacificar. Y hoy la pacificación exige trabajar simultáneamente en varios frentes. En el campo social, hay que combatir con urgencia la inaudita pena del hambre que hoy castiga a más de la mitad de los argentinos. No es admisible que haya compatriotas, que haya madres y niños con hambre en el país de los alimentos. Vamos a aplicar todas las políticas sociales activas que sean necesarias para erradicar la miseria de nuestra tierra.

Pacificar es también recuperar el orden jurídico, el imperio de la ley, la plenitud de los derechos de los ciudadanos, de sus organizaciones, de las empresas, de los inversores, de los que poseen propiedades y de quienes no las tienen. No hay paz interior sin respeto a la ley y las instituciones.

Pacificar es asumir con responsabilidad y sentido de conjunto la relación entre la Nación y las provincias, promoviendo los cambios que garanticen la integración, el equilibrio, el desarrollo y el bienestar de toda la Argentina, de todos los argentinos.

Pacificar es, por supuesto, garantizar el orden y la seguridad: conducir desde el gobierno la defensa de la sociedad frente a la ofensiva del delito: Nos unimos porque coincidimos en la necesidad de aplicar activamente todos los recursos de la ley para vencer el desafío que nos plantea el crimen organizado.

Para todo ello es indispensable recuperar la gobernabilidad, que emana tanto de la legitimidad de origen (la soberanía del pueblo expresada en el voto) como de la capacidad para afrontar los desafíos de una era que entraña grandes oportunidades y también grandes riesgos. Para capitalizar las primeras y eludir las amenazas son necesarios fuertes liderazgos legítimos y aptitud para definir el rumbo nacional. Hacen falta racionalidad, lucidez, coraje y cordura. Hay algunos que se especializan en generar o profundizar las crisis, sea con inacción, con ineptitud o con arrestos aventureros.

Nosotros sabemos cómo superar las crisis. Lo hemos demostrado y volveremos a hacerlo si el pueblo argentino nos acompaña con su voto.

Como lo hicimos en la década del 90, vamos a reconquistar la estabilidad y vamos a recuperar el poder adquisitivo del salario, hoy encogido brutalmente por las malas políticas. Volveremos a crecer y a atraer inversiones, generaremos empleo genuino.

La Argentina no es una "republiqueta" ni un país insignificante. Es cierto que políticas desastrosas han sumido al país en una irrelevancia regional y mundial. Pero la Argentina puede y va a superar esa irrelevancia. El talento y las ventajas comparativas de la Argentina están a disposición para volver a ser grandes y garantizar el bienestar de la gente. Lo que hace falta es gobernar. Y además, con la experiencia y autoridad que ambos poseemos, gobernar bien. Vamos a reinsertarnos en el mundo y a revertir rápidamente la crisis, como lo hicimos en la década del 90. Podemos pasar de esta decadencia a crecer a tasas bien altas.

Para hacerlo hay que recuperar la confianza y salir rápidamente del aislamiento al que nos llevó la ineptitud de los últimos gobiernos. Hay que tener una visión mundial: quienes carecen de ella hacen política chiquita, de campanario.

Una mirada global nos dice que la Argentina puede crecer vertiginosamente impulsando una verdadera revolución de los alimentos y convirtiéndose en la primera exportadora mundial de estos productos, en una época en que la demanda internacional crece. Argentina puede ser una gran fábrica de alimentos, aprovechando las ventajas comparativas de nuestras benditas tierras y la incorporación de valor de la tecnología y del trabajo argentino. Podemos crecer desplegando todas las posibilidades competitivas de nuestra industria y nuestros servicios.

Al unirnos, hoy, hacemos una convocatoria a todo el peronismo a recuperar las tradiciones y los éxitos del pasado asumiendo los instrumentos y los desafíos del presente y el porvenir, conjugando la experiencia y el sentido del futuro. Volvamos a cambiar la Historia. Todos unidos triunfaremos.

La Rioja, 17 de Octubre de 2002

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