Hay dos experiencias recientes de referendos de revocatorias de mandatos de altos funcionarios de otros países. Una es la del demócrata Gray Davis, ex gobernador de California, que fue destituido finalmente el 7 de octubre de 2003; y la otra, la del actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 15 de agosto del año pasado.
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El referendo estadounidense se inició cuando el millonario republicano Darrel Issa comenzó una campaña de recolección de firmas que, pese a todas las opiniones, resultó exitosa. Davis había sido reelecto frente al republicano Bill Simon por un margen de 5 puntos. Hubo varios intentos de revocatoria de mandatos, pero finalmente lo obtuvo un empresario de alarmas de vehículos, Issa, gastando poco más de u$s 2 millones.
Tenía que juntar 900 mil adhesiones. Lo logró con creces entre marzo y mediados de julio. Ayudó luego el anuncio de Arnold Schwarzenegger de competir por ese puesto, en un distrito considerado un bastión demócrata.
El otro referendo de revocatoria internacional ocurrió el 15 de agosto de 2004, cuando opositores al gobierno de Hugo Chávez lograron recolectar 3 millones de firmas para exigir al Consejo Nacional Electoral la realización de elecciones para definir la continuidad o no del presidente de Venezuela.
Si no prospera el pedido del jefe de Gobierno Aníbal Ibarra para que se esquive la recolección de 519.599 firmas de empadronados porteños -tal como se exige en la Constitución de la Ciudad-, hay doce meses de plazo para lograr las adhesiones. Fabián Bergenfeld, uno de los letrados autores de una solicitud de revocatoria a la que dio luz verde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), porteño dijo: «No sabemos en cuánto tiempo podremos reunir las firmas, no hicimos un sondeo, pero la idea es que lo logremos antes del año para llegar al referendo».
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