5 de marzo 2002 - 00:00

Dos para el confesionario

Los dos adhieren al justicialismo, integran inclusive el mismo sector y casi juraron sobre distintas cuestiones en forma simultánea. Sin embargo, cuesta creerles a los dos.Y eso que ambos profesan una religión que condena la mentira, aunque tiene la propiedad de perdonar cuando éstas se reconocen en secreto. Uno es el diputado José María Díaz Bancalari, dilecto de Eduardo Duhalde, el otro es Antonio Cafiero, también cercano al corazón del Presidente (más desde que lo heredó como senador).

El diputado dijo, con relación a la movilización peronista de la semana pasada en la Plaza de los Dos Congresos, que no había gente paga en ese acto. Y no porque fueron pocos. Según él, no hubo contrataciones de transporte ni tampoco incentivo para que la gente viajara en los vehículos. Más, con una fe digna de mejor causa, hasta aseguró que no conocía -él, que es hombre de San Nicolás, fue allegado a los sindicatos (sobre todo la UOM de Lorenzo Miguel) y partícipe de la trama del aparato político del PJ-que en ninguna otra manifestación anterior de su partido se le pagara a los manifestantes.

La otra perla se relaciona con el veterano senador, quien ante la presión de varios colegas de la Cámara alta (Busti le reprochó que habían reflotado el escándalo de las coimas para ensuciar al nuevo Senado) aseguró que él no tiene ninguna responsabilidad en un libro de próxima aparición que, en varios de sus capítulos, incorpora confesiones sobre el affaire que él mismo, en el pasado, denunció. Más bien, presentaron el libro por TV como si todo el material le perteneciera al legislador. A sus airados compañeros Cafiero les garantizó: «No escribí ningún libro ni presté ningún diario ni agenda».

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