La ansiedad le ganó ayer a Eduardo Duhalde. Encerrado en su casa de Lomas de Zamora -sólo salió al mediodía para votar-, volvió a fumar de cigarrillos rubios, mientras recibía información de boca de urna desde el mediodía, en compañía de Hilda Chiche Duhalde.
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Aunque no era candidato, cumplió con la cábala de comer ravioles amasados -dice la leyenda- por su madre y la suegra, después de que él y la primera dama votasen en escuelas del barrio.
La votación de Duhalde provocó un verdadero caos en la Escuela N° 8 de Lomas de Zamora. El resultado: un cronista de la agencia «Télam» con la mano suturada (le dieron 5 puntos porque se cortó con el vidrio de una puerta que estalló por la presión entre simpatizantes del designado, movileros y custodios), varios contusos menores y la antena parabólica del camión de exteriores de «Canal 7» con destrucción parcial.
Medio centenar de seguidores recibieron a un Duhalde de ambo oscuro y corbata gris en la puerta de Piaggio y Garona a las 12.15. Hubo un fuerte dispositivo de seguridad que interrumpió el tránsito en las calles aledañas, donde se permitió la libre circulación de medios de prensa y autos oficiales.
Los periodistas apenas pudieron trabajar, pues nadie se ocupó de que los curiosos permanecieran afuera del lugar de sufragio. La organización de Hilda Chiche Duhalde, que votó a las 13.45 en un barrio muy humilde del territorio lomense, permitió que los periodistas trabajaran con mayor comodidad. Aunque los militantes del PJ local entorpecieron la labor de los móviles.
Los Duhalde almorzaron junto a sus hijos Analía, Agustina, María Eva, Tomás y Juliana. Esta última estuvo acompañada por su marido Gustavo Ferri y los mellizos de ambos, Franco y Bernardo, favoritos de las bisabuelas y del matrimonio presidencial.
A primera tarde, el caudillo lomense hizo una impasse entre los cigarrillos, el esparcimiento familiar y el seguimiento de los comicios a control remoto para dormir una siesta. Al levantarse, atendió en persona la supervisión de los votos del conurbano, vía telefónica.
A las 19.30, ya había escuchado los informes alentadores de Avellaneda -donde Baldomero «Cacho»Alvarez de Oliveira le aseguraba a Néstor Kirchner una supremacía de 10 puntos sobre Carlos Menem-, La Matanza (Alberto Balestrini) y Almirante Brown (Jorge Villaverde). Desde Tigre (feudo del director de la ANSeS Sergio Massa), también llegaban resultados alentadores para el patagónico, a pesar de que el intendente, el vecinalista Ricardo Ubieto, colaboró con Menem. Lo de Tigre era una excepción, pues los números en otras comarcas de la primera sección del Gran Buenos Aires afines al menemismo (Escobar y Pilar) los números no resultaban propicios para Kirchner-Scioli.
Después de repartir felicitaciones y dar una nueva pitada, el designado adelantaba una victoria por 12 puntos del postulante oficial sobre el riojano en Lomas de Zamora, según datos de los punteros duhaldistas.
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