Decididos a darle una mano a su amigo en emergencia, los sindicalistas de variada gordura le acercaron ayer más nafta al fuego y fueron a hablarle mal del Fondo Monetario Internacional. Como si quisieran ponerle más problemas a Eduardo Duhalde, los delegados del sector moyanista se acercaron ayer al Presidente para pedirle que convoque al Consejo del Empleo, a Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil, una forma de reclamar aumentos masivos de salarios. Duhalde, por su lado, defendió la negociación con el FMI al decirles que una ayuda externa permitiría una salida más rápida a la crisis brutal de la Argentina, y que la alternativa contraria sería evidentemente una salida sin el auxilio de estos organismos internacionales de crédito.
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En el encuentro con Duhalde realizado en la Casa de Gobierno, los dirigentes pidieron también la derogación del CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia), que se respeten las leyes de «subversión económica» y de Quiebras, y que el gobierno rechace los condicionamientos del FMI, que consideraron «humillantes». Todo lo contrario como mensaje de lo que le conviene al gobierno que negocia arduamente en estas horas un acuerdo con el organismo financiero internacional.
El Presidente estuvo dos horas Hugo Moyano, que fue acompañado, entre otros, por Juan Manuel Palacios (transportes), Omar Viviani (taxistas), Jorge Recalde (abogado), Julio «Barba» Gutiérrez (metalúrgico) y, entre otros, José Rodríguez (mecánico).
Blindado por la compañía de Alfredo Atanasof,José Ignacio de Mendiguren y Jorge Todesca, el Presidente sonrió al abrazarse con el jefe de estos «gordos» que le plantearon, además, el problema del impacto de la suba de los combustibles en el sector del transporte.
En el documento que le dejaron a Duhalde, los sindicalistas insisten en la necesidad de «discutir y modificar la política de distribución del ingreso, porque detrás de ella está la clave para reconstruir la Nación». Basaron el pedido en «el profundo derrumbe» de los salarios «producido por la remarcación tremenda» que «agudiza los efectos de la depresión económica y condena cualquier intento de reactivación».
•Salida
Señalaron que «hoy la participación del salario en el Producto Bruto Interno no llega a 18 por ciento, mientras que en otros momentos ascendió a 50 por ciento», y que si bien entienden «las dificultades del gobierno, de ellas se sale con decisión y vocación nacional».
Celosos de la propia caja, los dirigentes concentraron su queja en el pedido de que se anule un decreto de necesidad y urgencia de los últimos días del gobierno de Fernando de la Rúa, por el cual se crea el Instituto Nacional de los Aportes y Recursos de la Seguridad Social (INARS).
Calificaron al Instituto como «un negociado, que cuesta al Estado más de 200 millones de pesos y que privatiza la recaudación y fiscalización de los recursos de la seguridad social», con lo cual «se entrega la base de datos del Fisco a un sector de la economía, que son las AFJP y a las ART».
La misma letra le llevarán los otros «gordos» sindicalistas que encabeza Rodolfo Daer, quien estará hoy a las 10 en la Casa de Gobierno junto con Carlos West Ocampo, Oscar Lescano, Luis Barrionuevo, Armando Cavalieri, Domingo Petrecca, José Luis Lingeri, Juan Miguel García,Andrés Rodríguez, Daniel Amoroso, Gerardo Martínez, Juan Martini, José Pedraza, Diógenes Salazar y Elena Palmucci.
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