13 de mayo 2002 - 00:00

Duhalde intenta llegar a España con ley de quiebras

El Senado tendrá la llave este jueves para convertir en ley quiebras (también las modificaciones que introduzca Diputados a "subversión económica") y así ayudar a Eduardo Duhalde a mostrar señales positivas en Europa. Se descuenta que, pasado mañana, Diputados revisará la derogación de la polémica figura que usan jueces para perseguir a banqueros y modificará la norma en sintonía con el radicalismo. Es decir que reforzarán las penas y multas y precisarán responsabilidades por el delito de vaciamiento empresario. De regreso a la Cámara alta, el PJ no tendrá más alternativa que convalidar las modificaciones de Diputados. En cuanto a quiebras, ya hay dictamen desde el viernes pasado, no obstante lo cual no habría que descartar que se intente cambiar la modalidad del «cram down» (se habla de mejorar las condiciones del deudor para equiparar la oferta del acreedor). Lo negativo: la posibilidad de que se reflote la incorporación de una cláusula de excepción para empresas culturales, engendro confeccionado a medida del monopolio «Clarín». El jueves sería el día clave para la sesión senatorial, siempre y cuando se superen antes tensiones domésticas del PJ.

Eduardo Duhalde quiere entrevistarse el jueves con José María Aznar en Madrid y, al menos, tener sancionada una de las leyes clave del documento de 14 puntos de los gobernadores. No será sencillo que se cumplan los deseos presidenciales, pero el lomense cree lo logrará para mostrarse como el gerente del regreso de la Argentina al mundo.

Ese mismo día los senadores del PJ podrían convertir en ley Quiebras que, desde el viernes pasado, tiene despacho de Legislación General, gracias a la rapidez de la sanluiseña Liliana Negre de Alonso, responsable de la comisión, una de las más severas cuestionadoras de la anterior modificación de Quiebras -conocida como ley «Clarín»-, y promotora de la reinstauración del «cram down» (facultad para que el acreedor cobre, bajo fuertes condiciones, su deuda en acciones). Negre -que no responde precisamente al duhaldismo sino a Adolfo Rodríguez Saá- y quienes firmaron dictamen en representación del justicialismo respetaron el texto aprobado el día anterior en Diputados.

En el mejor de los escenarios, casi ideal, el jueves estarían también habilitados a ratificar las modificaciones que incorporen a Subversión Económica, pasado mañana en la Cámara baja (ver nota vinculada). Sin embargo, el clima en el Congreso no parece demasiado propicio y nadie garantiza que el Senado no ponga nuevos obstáculos.

En el caso de Quiebras, por lo menos, los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär reclamarían, durante el tratamiento en particular, la posibilidad de que el deudor mejore la oferta y no pierda su empresa a manos del acreedor. También subsiste el fantasma de la cláusula para empresas culturales, que ya fracasó en Diputados, a pesar de la insistencia de Miguel Angel Toma y la amenaza latente de que salga posteriormente mediante una norma específica. Cualquier cambio forzaría el regreso de Quiebras a la cámara de origen, lo cual pondría en más aprietos al duhaldismo y alejaría el acuerdo pendiente con el FMI.

Antes de la partida, el Presidente designado deberá confortar al bloque conducido por José Luis Gioja, todavía muy enojado con sus colegas de la Cámara baja que criticaron la anulación de la polémica figura que usan jueces para perseguir banqueros, mientras el gobierno -que también perdió amigos en el Senado por estas querellas domésticas-demoraba señales de respaldo la misma jornada de la media sanción senatorial.

• Amague


Salvo la ultraduhaldista Mabel Müller que sólo reconoce la jefatura de Lomas de Zamora, la treintena de senadores, que debieron cambiar de apuro la modificación consensuada con el Ejecutivo por un minoritario proyecto de los provinciales Ricardo Gómez Diez y Pablo Walter (que respetaba más fielmente el documento de 14 puntos, pero no figuraba en los papeles del oficialismo), amagó el viernes con congelar Quiebras, tras conocerse el dictamen de Negre y compañía, hasta que la Cámara baja convalidara la votación de origen. Una demanda de cumplimiento imposible, ya que Humberto Roggero y compañía hace semanas que vienen advirtiendo sobre una supuesta amnistía a directivos de bancos, de la mano de la supresión de la Ley 20.840.

Los más furiosos resultaron Oscar Lamberto, Carlos Verna, Ramón Puerta y Marcelo López Arias. Este último no podía entender cómo no los habían apoyado desde el gobierno, mientras los «escrachaban» por radio y televisión. Minutos antes de las 3.40 del jueves, López Arias habló con Eduardo Camaño para advertirle que la ley de Subversión no saldría según los planes originales, pero que -en definitiva-evitarían el riesgo de que cayera el trámite en el Congreso y hasta cumplirían con la inquietud de los mandatarios provinciales.

«Ustedes, háganles las modificaciones que acordamos con el Ejecutivo y corríjanlo porque nosotros estamos escasos de número, y lo importante es que esto avance, ¿no te parece?»
, le propuso el vice del Senado al cacique de Quilmes que administra Diputados. A Camaño le pareció una salida muy positiva para el gobierno.

A la mañana siguiente, comenzaron a proliferar los ataques de pares del quilmeño y se multiplicaron las filípicas de los senadores díscolos, en especial,
Busti, Jorge Yoma y Cristina Fernández de Kirchner que votaron en contra, junto con los radicales.

Anoche, el tucumano
Walter -coautor del proyecto de la discordia-ironizó sobre el otro flanco que mantiene abierto el gobierno: las relaciones con la UCR. «Si el hecho de que los peronistas hayan votado nuestro proyecto sirve para romper la alianza de Raúl Alfonsín con el duhaldismo, me sentiré orgulloso porque, además de que fuimos los únicos que mantuvimos la coherencia en cuanto a la derogación, esa entente nos lleva sin escalas al desastre», bromeó el legislador de Fuerza Republicana quien recordó las idas y vueltas del gobierno (pasó de la derogación lisa y llana a la modificación de Subversión Económica, en supuesta sintonía con el radical Carlos Maestro, aunque a la hora de las definiciones en el recinto perdió el aval del principal socio extramuros).

En previsión de cuáles serán las desavenencias en la UCR,
Rodolfo Terragno adelantó ayer su oposición a la reducción del período de exclusividad de 180 a 90 días -más 30 adicionales que podría disponer el juez.

«Es un mamarracho»
, se plantó sin demasiados academicismos.

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