Eduardo Duhalde manifestó ayer, como quien emite una sentencia inapelable: «Donde haya un solo candidato ese candidato no debe ir a internas». Con esa afirmación, con la que se despidió antes de marchar hacia Ecuador, el Presidente contestó públicamente a los gobernadores del Frente Federal, que han exigido que todos los partidos deben realizar una elección doméstica de candidatos, aun cuando exista una sola lista. Lo hacen con tanta fuerza que han amenazado con denunciar esta ley ante la Justicia por tratativa de «fraude electoral».
•Ingeniería electoral
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El dilema encierra varias claves de la vida política hoy y tiene que ver con el centro de la ingeniería electoral que se dispuso desde el gobierno cuando se impulsó una legislación sobre internas abiertas simultáneas de la que Duhalde confiesa: «Cuanto más la leo, menos la entiendo».
• El Presidente cerró un pacto con Elisa Carrió por el cual si en un partido se armaba una sola lista de candidatos, esa fuerza se vería eximida de hacer internas. Es bastante lógica la decisión, al menos en abstracto. Pero los gobernadores del Frente Federal la objetaron también con sentido común: tal como está pensado, las internas simultáneas permiten que afiliados de un partido voten en otro, con la posibilidad de que lo hagan para seleccionar el peor candidato, más fácil de doblegar en una elección nacional.
Si se obligara a los partidos a realizar comicios internos en todos los casos, los dirigentes se inquietarían porque sus simpatizantes participen de la propia contienda de tal manera que su fuerza no aparezca escuálida, insignificante. Esto inhibiría la maniobra de jugar en la vida doméstica de otro partido.
• En rigor, para evitar la estratagema que temen los gobernadores, lo que correspondería es que se confeccionen padrones de afiliados a cada partido con un capítulo de independientes. De ese modo los afiliados a una fuerza no podrían intervenir en la vida interna de otra. La Justicia electoral arguye que para realizar esos padrones debería esperarse más que lo que admite un calendario que fija los comicios partidarios para 24 de noviembre. Pero los mandatarios, de todos modos, presionaron para que se alcance esa solución.
• Acaso los intereses de los gobernadores no sean los mismos que los de Duhalde en este tema. Al Presidente podría interesarle que en la interna del PJ intervenga todo el mundo, esté afiliado a otra fuerza o no, sobre todo si es para militar en la campaña «anti-Menem» que estudia llevar adelante el oficialismo. Si en el ARI, el radicalismo o cualquier otra agrupación no se convoca a internas para ese 24 de noviembre, sería más fácil que los afiliados se vuelquen en la interna del PJ para bloquear la llegada del riojano al poder.
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