25 de abril 2002 - 00:00

Duhalde a los empresarios: "Hay que acordar con el FMI"

"Acá hay que dejarse de joder: lo único es arreglar con el Fondo y hacer los deberes. No hay otra." Las palabras del presidente Eduardo Duhalde sonaron como música celestial para los empresarios que compartían un café en el quincho de Olivos. Fue lo más saliente de una reunión que se prolongó durante más de una hora, y en la que no se barajaron nombres de futuros ministros y secretarios, ni de medidas adicionales a las que acababa de hacer mención Duhalde pocos minutos antes.

La invitación a Oscar Vicente (Pérez Companc), Aldo Roggio (Grupo Roggio), Luis Pagani (Arcor), Sergio Einaudi (Techint) y Alberto Alvarez Gaiani (titular de la COPAL, y único representante de una cámara) había surgido de un hombre muy cercano a Duhalde. Es claro que lo que se buscó fue reunir a empresarios nacionales, de los pocos que van quedando. Alejandro Bengolea (Loma Negra) también habría sido convocado, pero el nieto de Amalia Lacroze debió viajar por la tarde.

Del lado del gobierno, se sentaron Jorge Remes Lenicov, Jorge Capitanich, Rodolfo Gabrielli, Eduardo Amadeo y el secretario privado del Presidente, José Pampuro.

•Ingreso

Los empresarios ingresaron por el túnel sobre la Avenida del Libertador, justamente para tratar de mantener en secreto el encuentro. No lo lograron. Antes de reunirse con Duhalde, dos de los invitados -que llegaron juntos en el mismo auto-se cruzaron con uno de los gobernadores que habían participado del acuerdo. «Gracias a Dios salió así, porque hasta esta mañana podría haber salido cualquier otra cosa», admitió el mandatario en relación con los catorce puntos consensuados con el gobierno nacional.

En el quincho, a los empresarios los recibió un Duhalde extenuado, con signos visibles de que las dos jornadas vividas habían dejado huellas en su ánimo. Seguramente por el cansancio, Duhalde inauguró la reunión releyendo los catorce puntos, como si los empresarios no hubieran estado allí cuando lo había hecho minutos antes. «Hubiera sido un poco más prolijo que nos los leyeran antes, no después», protestó en voz baja y para sus vecinos de mesa uno de los participantes.

Después, Duhalde les avisó que
no tenía todavía el nombre del ministro de Economía. Tampoco, reconoció, el del reemplazante de José Ignacio de Mendiguren al frente de la cartera de la Producción. Paradójicamente, el dato alegró a sus interlocutores: es que la admisión del Presidente implicaba que la salida del gobierno del ex titular de la UIA ya era un hecho. Se sabe que De Mendiguren mantiene un velado enfrentamiento con sus pares, lo que estaría a punto de dar lugar a la creación de una entidad empresarial que se opondría a la UIA.

El Presidente les pidió a los empresarios que
«si tienen algún nombre para integrar el equipo, por favor no duden en proponerlo», sin aclarar a qué parte del «equipo» se refería. Alvarez Gaiani recordó que la cámara de empresas alimentarias que él preside ya tiene un subsecretario y equipos de trabajo en el área de Producción, y prometió mantenerlos.

Desde ya, el protocolo y la etiqueta más elementales de esta clase de convocatoria hacen impensable que se tiren nombres; sin embargo, no muy veladamente, los empresarios dejaron claro que uno de los supuestos candidatos a Producción que circulaban -el de un ex alto ejecutivo de uno de los grupos representados ayer, y que ya había ocupado un cargo similar en un gobierno anterior-era
poco menos que inaceptable.

Pero sin dudas, el Presidente logró provocar una disimulada euforia y una módica sorpresa entre sus interlocutores cuando confesó:
«Acá hay que dejarse de joder, hacer los deberes y arreglar con el Fondo. No hay otra».

•Susto

La frase fue en respuesta a lo que acababan de decirle tres de los empresarios: es necesario mantener a la Argentina entre las naciones «razonables» del planeta. Es que todavía les duraba el susto provocado por la conversación con el gobernador, que les había dicho cuán cerca se había estado de asumir la posición de «cerrarse al mundo, romper con el Fondo y vivir con lo nuestro» que habían esbozado algunos legisladores.

«El encuentro fue protocolar, pero muy cordial y lo más importante es que quedó claro que es fundamental mantenerse dentro de las naciones civilizadas, y no aislarse»,
dijo a este diario uno de los invitados a la salida de Olivos, él mismo protocolar y cordial.

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