Creyéndose víctima de turbulencias que no explicó, Eduardo Duhalde rechazó ayer otra vez un llamado a elecciones adelantadas, reclamo que reiteraron, entre otros, Carlos Menem y Néstor Kirchner. Explicó que sería «tremendamente pernicioso» que en este momento «los partidos políticos comiencen a hacer internas para ver quiénes son sus candidatos y posteriormente se haga una elección general en el momento que vive el país». Tras su regreso de Santiago del Estero, el presidente designado sostuvo que «yo he sido elegido constitucionalmente para terminar el mandato y no veo ninguna forma de evitarlo».
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Dejó abierta una sola puerta, que el Congreso se ocupe de aliviarlo de la pesada carga: «será cuestión de que se reúna el Congreso y decida esas cosas». Menem redobló su pedido de adelantar las elecciones, que pidió para todos los cargos. «Si las elecciones se llevan a cabo antes de la fecha establecida, una de las salidas lógicas es la renuncia de todos los cargos a nivel del Presidente, de gobernadores, legisladores y dirigentes que conducen el movimiento, por lo menos, en lo que a nosotros respecta, el Movimiento Nacional Justicialista», evaluó el ex presidente.
El santacruceño Kirchner se sumó al reclamo de adelantar las elecciones argumentando que «la única representatividad» en la que cree es la que «pasa por la decisión de la gente».
• Defensa
Menem, en declaraciones desde Santiago de Chile, aprovechó la oportunidad para defender su gestión y criticar el gobierno de la Alianza, a quien acusó de la crisis que vive actualmente el país. «Los verdaderos responsables de lo que ocurre en la Argentina y eso hay que investigarlo, son aquellos que asumieron la conducción del país el 10 de diciembre de 1999. No le busquemos cinco patas al gato porque tiene cuatro», ironizó. Menem también se defendió de las críticas a su gestión y al repudio que recibe de la gente en cada cacerolazo o manifestación. «Es producto de una campaña de mentirosos y de incapaces, que evidentemente, ante el fracaso de este verdadero mamarracho que fue la Alianza, trataron de hacer caer las culpas en mi gobierno», aseguró.
Además, evaluó como un «error» salir de la convertibilidad, que él mismo había instaurado con Domingo Cavallo, en 1991, al igual que «entrar en la flotación y devaluar».
Sin embargo, más allá del histórico enfrentamiento que mantiene con Eduardo Duhalde dentro del justicialismo, Menem reiteró que lo que sucede ahora en el país «es una herencia maldita que ha recibido el actual gobierno». «No le voy a echar la culpa a este gobierno ni mucho menos. Es la herencia, ésta sí que es una herencia maldita, que ha recibido el actual Gobierno. Pero hay que tratar de salir de la crisis y para eso la ayuda extranjera es fundamental», concluyó.
El ex jefe de Estado volvió a manifestar sus aspiraciones presidenciales, al considerar que él es el único que está en «condiciones de sacar a la Argentina de esta tremenda y dolorosa crisis».
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