El duhaldismo del Senado prepara una embestida contra Cristina Fernández de Kirchner y otras damas peronistas que se abstuvieron de votar el domingo la ley de emergencia pública. En primer lugar, las acusan de resquebrajar la disciplina de la bancada que conduce José Luis Gioja. El antecedente -opinan los censores- puede poner en peligro la sanción de leyes clave para el gobierno de Eduardo Duhalde, mucho antes de que se reabra la carrera por la sucesión presidencial y resurjan con toda la fuerza las pujas intestinas en el PJ.
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El entrerriano Jorge Busti y los mendocinos Jorge Pardal y Marita Perceval, entre otros, llegarán a la reunión de bloque prevista para mañana al mediodía con la sangre en el ojo. Y prometen hacer un planteo, especialmente, a la primera dama de Santa Cruz, a quien acusan de actitudes rupturistas y de querer despegarse de sus compañeros con discursos por izquierda, mientras negocia con las petroleras. Mientras volvía a Paraná, después de la votación en la Cámara Alta, Busti telefoneó a Duhalde y le comentó: «¡qué bien que se portaron tus amigos los Kirchner!». El primer mandatario apenas sonrió por la ironía de su aliado en el Congreso.
Los reproches son menores para la sanluiseña Liliana Negre de Alonso. El grueso de los legisladores reconoce que su posición abstencionista responde al malestar de Adolfo Rodríguez Saá en su frustrante paso por la presidencia de la Nación. De todas maneras, Negre hizo objeciones contundentes, por ejemplo, la delegación de poderes del Congreso al Poder Ejecutivo.
• Sin contención
En el caso de la salteña Sonia Escudero, la tercera senadora que no votó a favor del fin de la convertibilidad con argumentos similares a los de Negre (le agregó que era «inconstitucional» la cesión de facultades a Duhalde), muchos confiesan que no se la escuchó a puertas cerradas en el bloque. «No la supimos contener», deslizan sotto voce y recuerdan que no hubo tiempo de llamar a una deliberación de entrecasa la misma mañana del tratamiento. El proyecto entró a las 8, tras la media sanción de la Cámara Baja, y se comenzó a debatirlo a las 10.30.
No habría que descartar que la postura individual de Escudero obedeciera a cierto malestar político con el Presidente designado. Minutos antes de la Asamblea Legislativa que lo consagró sucesor de Fernando de la Rúa, el entonces senador Duhalde visitó a sus colegas y escuchó una severa filípica de Escudero. «¿Es cierto que piensa nombrar al frepasista Juan Pablo Cafiero en Desarrollo Social, porque no me parece que el peronismo en su conjunto lo vaya a apoyar?», se quejó la delegada de Juan Carlos Romero, en alusión a las versiones que circulaban en ese momento. Duhalde, que buscaba votos, contestó que no. «De ninguna manera hablamos con Juampi Cafiero para Desarrollo Social», respondió. No mintió, pero no dijo toda la verdad. A las 72 horas, el hijo de Antonio Cafiero en el Frepaso aceptaba convertirse en vicejefe de Gabinete del nuevo gobierno. Escudero, seguramente, se sintió decepcionada y eso pudo haber influido en su pronunciamiento en el recinto.
• Facturas
El clima doméstico está enrarecido, más allá de la polémica por la votación de la devaluación. La renuncia de Ramón Puerta -que provocó una cadena de enojos entre sus pares- y el encumbramiento del cordobés Juan Carlos Maqueda en la presidencia provisional, que anticipó este diario el viernes, dejó al desnudo el pase de facturas por la entronización y caída de Rodríguez Saá y otras querellas intestinas.
• Los puntanos, por ejemplo, pedían posponer el reemplazo del misionero, en demostración de lealtad hacia quien había apoyado hasta último momento a «El Adolfo». Curiosamente, 24 horas más tarde Puerta señaló como una equivocación partidaria el nombramiento del ex gobernador de San Luis. Ahora, el vínculo entre los representantes de Rodríguez Saá y los de Misiones está deteriorado.
• Las mujeres en general están molestas. A pesar de que se les dieron cargos a la riojana Ada Maza, Perceval y la bonaerense Mabel Müller en la cúpula del bloque, no les habilitaron sillas en la Cámara. La semana pasada se produjo una movida para que la tucumana Malvina Seguí secundara a Maqueda en la virtual vice de la Nación.
• Finalmente, el puesto quedó para un varón, el salteño Marcelo López Arias, militante también del Frente Federal al igual que Seguí. Gioja, patalean las chicas del PJ, hizo firmar un memo de avales al ex vice de Diputados y llegó con un hecho consumado al bloque.
• Para colmo, reflotaron algunos recelos hacia Jorge Milton Capitanich. El chaqueño, que tiene 6 años de mandato en la banca, pidió licencia para asumir como jefe de Gabinete. Pero cometió el error de mencionar que iba a «ocupar un cargo de mayor jerarquía» que la senaduría. No sólo amagaron con obligarlo a renunciar al Senado -el pampeano Carlos Verna encabezó los retos-, sino que también le «birlaron» el confortable despacho que se había acondicionado en el 4° piso, antes montado por su comprovinciano Horacio Zalazar. El gastronómico Luis Barrionuevo, devenido en okupa, ordenó sacar la chapa de metal con la identificación de Capitanich y poner en su lugar un papel confeccionado en computadora con su nombre.
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