Duhaldistas vs. Solá, sin tregua
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Fue, como profetizó Bozzano, el segundo golpe: el primero se activó en los últimos días, cuando Duhalde reunió a sus coroneles para reavivar lealtades un poco oxidadas y coordinar el armado de una agrupación que englobará al duhaldismo para acechar a los felipistas. Ayer, Solá intentó desdramatizar, le quitó relevancia al enjuague duhaldista y aseguró que Randazzo y Passaglia renunciarán a sus bancas para continuar como ministros. Las vacantes las ocuparán el duhaldista Armando Blas y el felipista Ricar do-Mussi. Un regalo inesperado en sus árboles navideños. Claro que nada es gratis. Anteanoche, Solá reunió a un grupo de laderos en su residencia de La Plata para evaluar el acto de Costa Salguero. Durante la cena, Randazzo se enteró de la votación: «Si ése es el precio de apoyar a Cristina en vez de Chiche, lo pago gustoso», dijo con voz de prócer.
Pero, de inmediato, se manejaron opciones para ejecutar el contraataque. Nadie deberá sorprenderse si, en los próximos días, comienzan a caerse contratos y se envían pedidos de renuncia a funcionarios de segunda y tercera línea ligados al duhaldismo.
Un antecedente paradigmático: a fin de 2003, Solá removió a Carlos «Laucha» Díaz de la Asesoría de Gobierno porque el senador Jorge Scarone se alineó con Duhalde en la pulseada para definir a los jefes del Senado que ganó el ex presidente y benefició a Antonio Arcuri.
En pocos días, el «Laucha» tendría más de un émulo. En los despachos de la gobernación hay un listado profuso de nombres que accedieron a sus cargos en el Ejecutivo por su ascendencia duhaldista. Y Solá afila la guillotina. Pero todo a su tiempo: antes debe lograr que, presuntamente la semana próxima, le aprueben el Presupuesto 2005.
• Obras públicas
En tanto, el PJ del Senado aprobó el endeudamiento de u$s 350 millones para obras públicas que tuvo que remar el ministro Eduardo Sícaro. Fue clave la mediación de la vice Graciela Giannettasio, que más tarde agasajó al bloque peronista en su residencia de Calle 10.
Ese no fue, de todos modos, el tema central de la cena que Solá sirvió a Alberto Balestrini (La Matanza), Raúl Othacehé ( Merlo), Gilberto Alegre (Villegas), Norberto Aloé (Rojas) y Jorge Varela (Campana), y a los ministros Randazzo, Rafael Magnanini y Eduardo Di Rocco.
«Nosotros sabíamos que no iba a ser un lecho de rosas -dijo-, pero no queda otra: nos metimos en esto y vamos hasta el fin.» Esa fue la reacción del gobernador ante la reaparición -que los duhaldistas presumen absoluta y los felipistas relativizan- de Duhalde en la escena.



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