10 de agosto 2005 - 00:00

Educando a Cristina: tarea de dos mujeres de la política

La socialista Ma. Teresa Fernández de la Vega, la N° 2 de España, en una larga charla con la primera dama en Olivos, el sábado. La conservadora Susan Segal, del Council of the Americas, se presentará hoy con Cristina Kirchner. En la foto, hace un año, en Nueva York.
La socialista Ma. Teresa Fernández de la Vega, la N° 2 de España, en una larga charla con la primera dama en Olivos, el sábado. La conservadora Susan Segal, del Council of the Americas, se presentará hoy con Cristina Kirchner. En la foto, hace un año, en Nueva York.
Resulta paradójico que un gobierno que pasa por ser aislacionista, y hasta descortés con los extranjeros -es sabido que Néstor Kirchner se niega a recibir personalmente las cartas credenciales de los embajadores de otros países- lleve adelante una campaña como la que está en curso, con tantos ingredientes internacionales. No sólo porque el canciller sea una de sus estrellas. También por la variedad de invitados que rodean a Cristina Kirchner y de escenarios que se montan en otros países para iluminar con distintos soles a la pareja gobernante.

Sin ir más lejos, en estos días la esposa del Presidente posa con otras mujeres de influencia internacional. Al público le quedan las «photo opportunities» del proselitismo. Salvo que uno quiera correr el velo del marketing para desentrañar conversaciones y, sobre todo, mensajes que le llegan al gobierno desde más allá de las fronteras. La visita de la vicepresidenta de España, la socialista María Teresa Fernández de la Vega, a Olivos, el sábado por la tarde, y el encuentro que la primera dama protagonizará hoy con la presidenta y CEO del Council of the Americas, la conservadora Susan Segal, dejan algunos mensajes en los oídos de Cristina Kirchner que van más allá de la superficialidad del marketing.

«¿Te veré en Salamanca, en octubre?», preguntó, cortés, la española Fernández de la Vega. La otra Fernández, Cristina, de Kirchner, contestó bromeando: «No creo que el Presidente me deje, porque tengo que hacer campaña». Buen humor en la quinta de Olivos, el sábado, con la visita de la vicepresidenta de España. Fue acaso el tramo más distendido e interesante del paso por la Argentina de esta jurista española. Aun cuando la reunión definitoria de esta visita haya sido la que protagonizó con Néstor Kirchner, a solas, antes de que el protocolo invadiera la oficina mayor de la Rosada.

De la Vega, mujer de familia acomodada capaz de demostrar el policlasismo del PSOE, se había conocido con Cristina Kirchner en Madrid, durante el viaje que la primera dama realizó en noviembre. Pero no fue una ocasión para intimar, como sucede en esos trajines. En cambio, el sábado el encuentro se prolongó por casi dos horas. Influencia del embajador Carlos Bettini, quien consiguió vencer dos resistencias: la de la agenda de los Kirchner, atiborrada de proselitismo, y la de la diplomacia española, que no quería involucrar a la segunda figura del gobierno de su país en la campaña local.


Segal todavía no se encontró con la primera dama. Lo hará hoy en un seminario organizado en Buenos Aires por el Council of the Americas, un club ideológico que tiene por presidente honorario a David Rockefeller y que reúne a las principales multinacionales de los Estados Unidos. Para quienes siguen engañados por cierta retórica gaseosa pero exaltada del matrimonio Kirchner, hay que advertir que esta institución ha tenido a Néstor y Cristina, puntualmente, cada vez que los convocó.

Antes de encontrarse con la esposa del Presidente y candidata a senadora bonaerense, Segal mantuvo una infinidad de contactos en Buenos Aires. Algunos privados, como el almuerzo del sábado pasado, en lo de Lily Sielecky, al que no asistió, increíblemente, el yerno de la anfitriona y cónsul de la Argentina en Nueva York, Héctor Timerman. Otros menos recoletos pero confidenciales, como el desayuno de ayer en el Club Americano, con una veintena de empresarios de compañías norteamericanas y argentinas.

Ahora conviene volver a la placidez de Olivos, el sábado por la tarde. La candidata a senadora escuchó allí largamente a la vicepresidenta Fernández de la Vega, ex viceministra de Justicia y legisladora, figura principal del reformismo penal peninsular. Aunque en este caso, la invitada no se extendió sobre temas de su especialidad sino sobre política exterior. Claro, estaba realizando una gira que se inició en Costa Rica y que terminó en Brasil. La jurista habló de ese país antes de llegar. Fue su mensaje principal: «Debemos estar muy atentos a lo que sucede con el gobierno de Lula. Es preocupante, esperemos que no se transforme en una crisis institucional».

Rápidamente, De la Vega definió la visión de su gobierno sobre otros actores regionales. Palabras más, palabras menos, sintetizó: a Chávez hay que entornarlo y contenerlo; a Fidel hay que soportarlo. Sobre la Argentina, insistió en la conveniencia de convertir al país en la principal valencia del Mercosur con la Unión Europea. España, en el viejo mundo, sería la otra. Es cierto, la vicepresidenta de José Luis Rodríguez Zapatero insistió en la lucha contra el terrorismo. Pidió, específicamente, que se considere en ese plano el trato a Jesús Lariz Iriondo, el etarra cuya extradición la Corte negó al juez Baltasar Garzón. «Más allá de ese pronunciamiento judicial, veríamos con mucho agrado que el Poder Ejecutivo no le conceda el asilo político», le dijo a Kirchner, en privado, y repitió delante de su mujer. Una expresión de las convicciones de esta socialista, seguramente. Pero también un estratégico mensaje para la opinión pública española que teme que el gobierno socialista sacrifique algunas banderas en homenaje a su buena relación con la administración Kirchner. Sobre todo cuando Madrid negocia con ETA.


Salto al inglés, que fue el idioma que predominó ayer en el Club de la calle Viamonte. Allí Susan Segal expuso sus opiniones y dialogó con empresarios de los más diversos sectores (Kraft, Duke Energy, Vital Oil, Ford, Citibank, Exxon, IBM, Irsa), con la presencia de un solo político, amigo de la casa: Eduardo Amadeo, ex embajador en los Estados Unidos e íntimo amigo de un colaborador directo de la invitada, Alan Stoga ( lobbysta al que contrató Eduardo Duhalde cuando quiso franquear la puerta del gobierno de Washington).

Los mensajes centrales de esta dirigente civil norteamericana:

• La macroeconomía luce bien, no la enturbien con la política, no pierdan la oportunidad que les ofrece el momento económico.

• Miren a Brasil, aunque desde lejos parezca todo muy difícil y complicado. Estuve allí y las cosas no son tan graves porque existe una solidez institucional muy grande, que no afectará la estabilidad. Brasil, como Chile, han decidido cómo quieren incorporarse al mundo. Saben dónde ir. Observen a esos dos vecinos. Días atrás quedamos sorprendidos con un magistrado de la Corte brasileña que hizo un road show por los Estados Unidos divulgando la reforma judicial que se lleva a cabo en ese país. Algo impensable hace unos años.

• No menosprecien a Chávez. Tiene plata y es inteligente. La única solución que cabe para Venezuela es alentar y apoyar a las instituciones democráticas que afloran para mejorar la calidad institucional del país.

• Al cabo de muchos años, he llegado a una conclusión bastante simple. Si hay que apostar a algo es a la democracia y la calidad de las instituciones. Eso nos salva de cualquier error, de cualquier desviación, de cualquier gobierno.

Se habló, claro, de energía en la reunión con Segal. Quejas de las empresas del sector, justificaciones de algunos ejecutivos que lamentaban que «ahora el largo plazo del gobierno está en octubre» y una discusión con Eduardo Elsztain, quien -casi como un joven K- aconsejó a petroleros y eléctricos: «Confíen en el mercado que acomodará todos los precios; el gobierno tiene menos que ver de lo que parece».

Kirchner sigue teniendo en el oficialismo de España a su gran aliado, como se demostrará a mediados de octubre, 10 días antes de las elecciones. Irá a Madrid, se fotografiará con el rey Juan Carlos I, suscribirá un tratado de Asociación Estratégica que España sólo firmó con Brasil en Latinoamérica. Tampoco podrá el gobierno, en su afán electoral, quejarse de los Estados Unidos y de sus instituciones empresariales, como el Council of the Americas. Hoy, en el Alvear, ese club celebrará un seminario en el que sólo fueron invitados como expositores políticos los funcionarios del gobierno: Alberto Fernández, Martín Redrado (quien sueña con la Cancillería cuanto más lo mortifica la inflación), Julio De Vido, Roberto Lavagna, Jorge Taiana (al parecer Rafael Bielsa tiene otros compromisos). También Cristina Kirchner, presentada, casi con cinismo, como « senadora». Si lo que se debe hacer en Venezuela es dar espacio a la oposición, el juicio de Segal sobre el oficialismo argentino no podría ser más favorable: aquí sólo quiso escuchar al gobierno.

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