El caso Duquet, una piedra menos en el zapato de Chirac

Política

La identificación de los restos de la monja francesa Leonie Duquet, desaparecida durante el último gobierno militar, no podría ser más propicio para los intereses políticos de Néstor Kirchner. No sólo porque llegue en plena campaña electoral y, entonces, reanime la agenda de los derechos humanos, a la que con más entusiasmo se abraza la administración. Sin embargo, el exitoso resultado de las investigaciones de la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional y del Equipo Argentino de Antropología Forense fue festejado por otra razón: llega a apenas dos semanas de la reunión que Kirchner mantendrá con Jacques Chirac en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas, que se celebrará en Nueva York entre el 14 y el 15 de setiembre. Esta peculiaridad ha sido sin duda evaluada por el director de Derechos Humanos de la Cancillería, Héctor Méndez Carreras, también querellante en este caso por las familias de las monjas francesas, tarea por la que el gobierno de París lo condecoró con la Legión de Honor.

Con el avance en estas pesquisas, el gobierno podrá demostrar su interés por uno de los motivos de reclamo de Francia desde los tiempos del mismo gobierno militar.

Valéry Giscard D'Estaing formuló esa protesta delante del ex almirante Eduardo Massera. Desde entonces, toda cumbre bilateral contó con este motivo de conflicto en el temario. Los dos encuentros que mantuvo Kirchner con Chirac en lo que va de su mandato entran en esta regla.

Con el hallazgo de los restos de la monja Duquet, el Presidentepodrá quitar presión sobreun tramo de su charla con su colega francés, en una entrevista que no aportará novedades importantes para el otro motivo de tensión: la situación de Aguas Argentinas. Rafael Bielsa gestionó el encuentro con la cancillería francesa, pero desde el Ministerio de Infraestructura todavía no se le alcanzó a la Casa Rosada ningún dato alentador sobre el caso de Suez, la titular de Aguas, que es para Chirac -según las expresiones del propio mandatario francés- una « piedra en el zapato» del vínculo con la Argentina.

Tanto Julio De Vido como el propio Kirchner apelaron a varias estrategias para resolver el conflicto. Por un lado, presionaron con gran agresividad. A tal punto que la empresa decidió comunicar su retiro. Pero cuando esto sucedió, ya habían fracasado algunas gestiones complementarias llevadas adelante por De Vido. Entre ellas, la conquista de algún grupo privadoque quisiera invertir en el difícil negocio de prestaciones sanitarias. El empresario al que se invitó a analizar la viabilidad de la empresa rechazó integrarse. Por ahora, es natural, no lo hará: se trata de Francisco De Narváez, actual candidato a diputado en la lista de Chiche Duhalde.

• Aliado

Tampoco los directivos de Aguas de Barcelona, tenedora minoritaria de las acciones de Aguas Argentinas, consiguieron persuadir a sus socios franceses de mostrarse más flexibles en la negociación con Kirchner y sus hombres. Claro, la conducción de Suez en la Argentina cuenta con un aliado inapreciable: el ultrapragmático sindicalista José Luis Lingieri, quien se ha convertido en una especie de lobbysta de la empresa en el seno del gobierno, gracias al pase libre que le otorga ser el segundo de Hugo Moyano en la CGT.

Sin embargo, Lingieri quedó atrapado en sus funciones de comedido. El viene gestionando un aumento de salarios que la empresa no está dispuesta a ceder, arguyendo que ante esta exigencia adicional sólo le queda retirarse del país. Corolario: el gremialista quedó convertido en un eventual catalizador de la determinación que quería evitar, es decir, el retiro de sus patrones franceses de la Argentina. Su reclamo no es menor: le pasó un papel a su amigo De Vido en el que, entre otras demandas, pide $ 50 millones para su sindicato. Ahora se entiende por qué Lingieri se ha convertido en una especie de edecán gremial del ministro.

Kirchner no quiere que la noticia de una desinversión importantelo afecte desde la tapa de los diarios durante el tramo final de la campaña. Espera atento el resultado de la reunión de directorio que tendrá lugar en Buenos Aires el próximo 12 de setiembre. Por eso el hallazgo de los restos de Duquet también mejora su posición relativa en la negociación con Chirac. Apelará seguramente a este tema el santacruceño, a quien el equipo que prepara su encuentro con Chirac le está aconsejando otra determinación. El personal energético de De Vido cree que Kirchner debería llegar a Nueva York con el acuerdo con Edenor ya cerrado. Aunque para liquidar esta operación hace falta que Infraestructura termine de congeniar con la compañía el acuerdo tarifario que permita la retirada del CIADI del reclamo que interpusieron los franceses. Sería una forma, especulan, de demostrarle al gobierno francés que las dificultades con Aguas no se deben a un temperamento agresivo de la administración con los inversores de ese origen, sino a una especial reticencia de los directivos de Suez a llegar a un trato.

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